Combinando la manipulación de títeres y objetos con el trabajo actoral, este espectáculo narra las veleidades de una familia abocada a la venta de telas.
La “Maison Katel”, otrora fructuosa vendedora de telas de importación, se encuentra en franca decadencia, y los tres hermanos Katel recurren a originales estrategias para sacarla de la ruina. El padre, un hombre de frágil salud pero de carácter tiránico, supervisa esta labor, al tiempo que va sufriendo extrañas mutaciones.
La estructura del espectáculo incurre en ritmos muy desparejos, marcando una dinámica ágil e histriónica en los pasajes en que los hermanos despliegan sus artes y recursos para la venta, y volviéndose lenta y dispersa en los momentos de intimidad de cada personaje con los maniquíes. En éstos se relata, de cierto modo, el espectro personal de cada uno de los hermanos, ya que en su interacción con los muñecos parecen proyectar sus más profundos deseos: el mayor, Josecito, fantasea con viajes de negocios a las metrópolis más jugosas del orbe; Segundo enhebra revolución y amor; y Adela indaga en una sexualidad culposa y un poco compulsiva.
El trabajo actoral de Flor Sartelli, quien encarna a Adela, se destaca por lograr una buena gama de matices, que van desde la velocidad efectiva en los momentos de histrionismo, a la fragilidad y el patetismo. Los trabajos de Julián Rodríguez Rona (Segundo) y Leonardo Volpedo (Josecito), si bien son efectivos, parecen no alcanzar su climax, aunque esto quizás se deba a la estructura de la obra.
El vestuario, diseñado por 4t y realizado por Lidia Benítez, acompaña cada momento, o “estación”, como también la música: “Las cuatro estaciones”, de Vivaldi, y la iluminación.
La concepción plástica, a cargo de Nicolás Botte y Javier Swedzky, aporta un buen condimento, sobre todo en el diseño de los maniquíes. La estética de este espectáculo nos acerca a lo sórdido de lo inerte, al mismo tiempo que a lo banal-funcional de los objetos humanos. Por ejemplo, el juego de té, (con el cual se realiza una muy bien lograda secuencia de acción entre los actores, que recuerda a la escena de Alicia en el País de las Maravillas), único elemento “de lujo” que poseen estos personajes, está todo roto. Y las telas, protagonistas mudas de la debacle, que representan el “entramado social”, y que apenas cumplen con su función primaria de vestir los cuerpos, en una última y absurda imagen familiar.
La fusión de personajes-muñecos con personajes-actores, por momentos, logra la ilusión de estar asistiendo a una gran función de títeres. El desmembramiento de los maniquíes, que se mezclan en una bola de cuerpos con los actores, es una de las imágenes más logradas del espectáculo, dejando en claro que, tanto unos como otros, son cuerpos a la deriva.
Sol Lebenfisz
ELENCO:
Flor Sartelli
Julián Rodríguez Rona
Leonardo Volpedo
FICHA TÉCNICA:
Concepción plástica: Nicolás Botte – Javier Swedzky
Diseño relización de títeres y maniquíes: Nicolás Botte – Gustavo Garabito – Alejandra Farley – Juan Benbassat – Flor Sartelli – Julián Rodríguez Rona – Javier Swedzky – Roman Lamas
Diseño de vestuario: 4t
Diseño de luces: Adrián Murga
Telones: Julio Benito – Isabel Núñez
Diseño gráfico y página web: Cero Diseño
Obra reproducida en afiche: Nicolás Botte
Realización de vestuario: Lidia Benítez
Realización de vestuario títere: Chiche Scigliano
Prensa: Simkin & Franco
Asistencia – operación de luces y sonido: Nicolás Botte
Dirección: Javier Swedzky
Camarín de las Musas – Mario Bravo 960 – Tel: 4862 - 0655
Jueves 21.30hs
Localidades: $ 35 // Jubilados – Estudiantes: $ 20.-
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