Esta
obra, cuyos
textos y voz
son de Lautaro
Vilo, cuenta
la historia
de un hombre
desde la fiesta
de sus ocho
años
hasta que comete
el acto de comunión,
que no develaremos,
y que producirá
el desenlace
de su vida.
Está
armada en base
a la narración
de la historia
dividida en
cinco monólogos
intercalando
canciones (de
Lou Reed, Norah
Jones, Dave
Matthews, Kurt
Cobain, Robben
Ford y Mark
Sandman) que
están
cantadas por
Lautaro Vilo,
de preciosa
interpretación,
y tienen que
ver con lo relatado
(ponen a disposición
del público
las letras traducidas),
y durante el
relato, el
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músico
–Adolfo
Oddone- también
acompaña
con arreglos
propios.
Los intérpretes
están
sentados en
taburetes delante
de un panel
en donde se
ve la reproducción
de una pecera,
en tonos verdes;
y toda la iluminación
de la obra es
un recorte rectangular
que abarca a
los artistas
y como si fuera
el reflejo de
la pecera.
Esta estructura
sencillísima
da como resultado
un espectáculo
muy bello, donde
se disfruta
del placer de
que nos cuenten
un cuento (en
este caso un
thriller muy
bien compuesto,
que mantiene
el suspenso
y el interés)
acompañado
de preciosa
música.
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