Guiños
de complicidad.
Esta obra, escrita
por José
Sanchis Sinisterra,
nos muestra
los elementos
que hacen a
la teatralidad.
Una mirada semiótica
sobre el teatro.
No olvida ningún
elemento: el
objeto y su
significación,
el autor, el
actor, el personaje,
el director,
el texto, el
tiempo, el espacio,
el atrás
de la escena
y el público.
Es una obra
difícil
de abordar porque
no hay historia
o, lo que es
más complejo,
abarca toda
la historia.
Se logra con
soltura, con
buenas actuaciones
de Mónica
Boland, Jorge
Ducca y Lindor
Bressan, autoparodiándose
en el personaje
del director.
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Pervertimento |
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Utilizan
el espacio escénico
en dos planos:
el real, donde
se desarrolla
el paso por
los signos teatrales
y el imaginario
(en un balcón
entre tules)
por donde deambulan
los fantasmas
del teatro (Bernarda
Alba, Enfermo
Imaginario,
Edipo, Pierrot,
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Otello,
Hamlet, Lady
Macbeth, Ofelia
y Julieta),
interpretados
por Virginia
Campos, Héctor
Luna y Paula
Etcheverry.
La iluminación
es un diseño
de Daniel Bustamante,
y consigue dar
un clima apropiado
a cada ¿escena?,
a cada situación
que se presenta.
Es notable el
trabajo de vestuario
de Magdalena
Arias. No falta
ni el piloto,
ni los sombreros,
ni el corsé,
ni el clown;
también
es de destacar
el detalle de
identificación
de los fantasmas,
tan arraigados
en el inconsciente
colectivo de
estos arquetipos.
Es
una lectura
del teatro sobre
el escenario.
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