PARECE ALGO
MUY SIMPLE |
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“Parece
algo muy simple”
es una obra inspirado
en un cuento de
Raymond Carver
y dirigida por
Adrián
Canale.
Trata sobre un
matrimonio que
cuenta lo que
les sucedió
un día
en sus vidas,
no uno cualquiera,
el día
en que su hijo
cumplía
años y
tuvo un accidente.
Necesitan contarlo:
se lo cuentan
al público,
a ellos mismos,
a su pareja, al
panadero. Ríen,
lloran, bailan,
conversan, se
consuelan.
Lo que los tiene
absolutamente
abrumados es la
pequeñez
de la impertinencia
de un pastelero
que llama para
reclamar que no
fueron a retirar
la torta de cumpleaños,
en medio de la
tragedia.
Hasta que el matrimonio
decide ir a verlo
y contarle lo
que les había
pasado y en cierto
modo recriminarle
su actitud. pero
lo cierto es que
se encuentran
ante un hombre,
simple, que solo
hace pasteles
y panes pero de
una humanidad
y sabiduría
humana sobrecogedora.
Les pide perdón,
pero el perdón
que se da desde
el corazón
y les ofrece pan,
para sobrellevar
el dolor porque
el sabe que no
se puede mitigar.
Las actuaciones
son increíblemente
bellas, están
a cargo de Carolina
Tisera (la esposa),
Alejandro Vizzotti
(el esposo) y
Marcelo Subiotto
(el panadero)
La ambientación
es sencillísima,
sólo hay
unos pocos elementos
en escena (una
silla, un sillón,
una mesita con
un equipo de música
y una lamparita
primorosa) pero
se recurre a la
utilización
del afuera: la
puerta que da
al patio (el patio
pastelero) una
ventana, en un
precioso juego
de luces y se
logra un perfecto
estado de verdad
que también
acompaña
a esta puesta.
“Parece
algo muy simple”
es una puesta
bellísima,
profundamente
conmovedora y
un trabajo extraordinario
de dirección
y de actuación.
Cuando terminó
la función,
al salir de la
sala, nos ofrecieron
un pan: simplemente,
hace bien ir por
la calle comiendo
el pancito sonriendo
entre lágrimas
ante la emoción
de una creación
tan bella.
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