Este libro
es un estudio semiológico
sobre la obra de arte. Se basa
en la plástica, pero bien
podemos trasladar ese análisis
a las imágenes teatrales.
Lo más interesante es el
aporte de elementos para poder
leer los signos que conlleva la
obra y para ello, entre otras
cosas, abordará el tema
de la intertextualidad y de los
diversos modelos que de ella propone
Gérard Genette que son:
el intertexto, el paratexto, el
metatexto, el architexto y el
hipertexto.
Asimismo, se explayará
sobre la aplicación de
los conceptos semióticos
a obras concretas. Entonces, podemos
encontrar un exhaustivo análisis
de la obra los “Embajadores”
de Holbein el Joven (su encuadre
histórico-político-social,
la puesta en escena, el secreto
revelador, etc.)
Luego aplicará los conceptos
de semiótica del infinito
a dos pinturas de Turner: “Sombras
y tinieblas. La tarde del diluvio”
y el otro “Luz y color (la
teoría de Goethe). La mañana
siguiente al diluvio. Moisés
escribe el libro del Génesis”.
Aquí se explayará
en los diferentes momentos: el
narrativo, el somático
temático y metalingüístico.
Abordará el tema de la
representación de la muerte
y la muerte de la representación
tomando como referencia las siguientes
pinturas: “San Sebastián”
de Durero, “Cristo en el
sepulcro” de Hans Holbein
el joven y “Cristo muerto”
de Mantegna.
Estudia los frescos de Miguel
Angel en la Capilla Sixtina, y
sostiene que el pintor realizó
un autorretrato suyo, no de forma
iconográfica sino aplicando
la quiromancia. Opina que la palma
de esa mano es el retrato de Miguel
Angel y lo fundamenta.
Lo cierto es que “Cómo
se lee una obra de arte”
es un libro de permanente consulta,
definitivamente necesario no sólo
para aplicarlo a las artes plásticas,
sino a que es de suma utilidad
para utilizarlo en el estudio
de las escenas dramáticas.
OMAR CALABRESE.
Cómo se lee una obra de
arte. Cátedra Signo e imagen.
Madrid. 1999.