|
|
“El
aliento”
es una creación
colectiva, con
dirección
de Bernardo Cappa.
En el set de filmación
en donde se intenta
rodar una película
todo es muy extraño.
Las condiciones
técnicas
son muy precarias:
se filma con una
cámara
casera de mano,
las luces salen
de dos latas de
pinturas acondicionadas
como spots y un
portalámpara
hace las veces
de seguidor. Los
vestuarios no
son los correctos
y dos destartaladas
filas de butacas
simulan ser una
sala de cine.
El elenco esta
conformado por
tres actores rusos
–dos mujeres
y un hombre-,
por una violinista
de la misma nacionalidad,
por un viejo actor
con actitud resignada,
la madre del director,
una joven actriz
empeñada
en demostrar todo
lo que sabe –
y encima explicarlo-,
y por un remisero
devenido en actor
principal.
Los que llevan
adelante esta
filmación
tampoco las tienen
todas consigo:
el director esta
siempre al borde
de la crispación
y no pierde una
oportunidad para
acercarse y tocar
a alguna de las
actrices, la guionista
–pareja
del director-
se muestra extasiada
por el momento
que esta viviendo
y las dos asistentes
de dirección
no aciertan nunca
con lo que se
les pide
Con estos elementos
el director Bernardo
Cappa realiza
una aguda y despiadada
alegoría
de la sociedad
argentina. El
equipo de filmación
argentino se admira
y busca sesudas
explicaciones
ante cualquier
gesto que hacen
los actores rusos,
las peleas internas
detienen una y
otra vez el proceso
de rodaje, la
solución
momentánea
se transforma
en la solución.
Todo se realiza
a las apuradas
y se espera un
milagro para que
salga bien, nadie
sabe bien que
hace y cual es
el objetivo, pero
aun así
creen que están
filmando la gran
película
del siglo.
El elenco de esta
obra se entrega
a este delirio
con soltura y
desparpajo. Cada
uno de los integrantes
logra composiciones
muy nítidas
y definidas. Juegan
y se divierten.
Es muy buena la
idea de utilizar
los magros soportes
técnicos
de la filmación,
como soportes
de la obra. Lo
que es precario
para una se transforma
en excelencia
para la otra.
La obra “El
aliento”
divierte y provoca
reflexión.
No es poca cosa. |