CUANDO
LOS PAISAJES
DE CARTIER-BRESSON
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“Cuando
los paisajes de
Cartier-Bresson”
es una obra de
Joseph Pere-Peyró,
dirigida por Guillermo
Ghio y presentada
por (H)umoris
Dramtis teatro-grupo
(división
internacional).
Trata sobre un
muchacho que se
ha obsesionado
creyendo que su
novia lo ha engañado
con su mejor amigo.
Acosa a ambos
tratando de averiguar
la verdad pero
uno le dice que
no y la otra le
dice que sí.
Y así transcurre,
tironeado por
la incertidumbre
de no saber la
verdad, en una
intriga que él
mismo ha forzado.
El texto se presenta
como una historia
lineal, en un
principio expositiva
y luego aparece
el conflicto y
es ahí
cuando cobra dinamismo.
Constantemente
alterna momentos
de humor y con
algunos que conmueven,
como así
también,
párrafos
poéticos
de sutil belleza.
En este triángulo
amoroso -o seudoamoroso-
los personajes
son: “Él”,
interpretado por
Toni Ruíz
que ha realizado
un trabajo en
el que fue creciendo
en la tarea de
lograr los matices
de este personaje
atormentado por
la incertidumbre,
llegando a esta
función
sobre la que estamos
escribiendo, con
su personaje en
firme y desenvolviéndose
con precisión.
El personaje “Amigo”
está a
cargo de Carlus
Fàbrega,
este actor compone
su personaje con
absoluta seguridad
y soltura, aporta
los mejores momentos
de humor y no
se relega ante
el compromiso
emocional. En
cuanto al personaje
“Ella”
es interpretado
por María
Isabel Bosch,
con una creación
un tanto superficial
de su personaje
por lo que no
logra transmitir
la sensualidad,
sensibilidad e
inteligencia que
perturba a ese
hombre.
Esta obra hace
referencia al
fotógrafo
francés
Cartier-Bresson
y se relaciona
en la historia
con la profesión
de Ella. La puesta
de Ghio ha ido
más allá
e intercala fotografías
del mismo Cartier-Bresson
en juego con el
desarrollo del
drama, interactuando
por momentos con
ellas o en relación
a lo que está
sucediendo en
escena. Este aporte
es muy valioso
ya que enriquece
la puesta y las
fotos son de una
enorme belleza
y sensibilidad.
Espacialmente,
la obra se juega
de mitad de escenario
hacia platea y
está demarcada
–hacia la
derecha- por paneles
de telas colocados
de modo irregular
como haciendo
referencia a los
que se colocan
en los estudios
fotográficos
para condicionar
la luz; y hacia
la izquierda,
contra la pared,
se ubica un banco
y un tapete rectangular
que va del techo
y cubre el piso
a modo de alfombra
–y es donde
se proyectan las
fotografías
de Cartier-Bresson.
Todos los elementos
son blancos (nuevamente,
Ghio arriesga
al blanco en escena,
como en el caso
de “Beckett
argentinien”
y “El homosexual
o la dificultad
para expresarse)
y consigue una
imagen espacial
muy bella y muy
bien lograda.
Está acompañada
por un precioso
diseño
de luces que acompaña
cada clima tanto
emocional como
temporal (se hace
alusión
constante al momento
del día)
logrado a través
de una sutil combinación
de colores. Y
como para complementar
la idea –la
obra transcurre
a orillas del
mar- y como un
recurso acertado,
durante la puesta
se escucha el
rumor de las olas,
a veces apenas
como murmullo
y a veces es utilizado
como corte entre
situación
y situación.
“Cuando
los paisajes de
Cartier-Bresson”
es una obra muy
interesante que
Guillermo Ghio
ha sabido poner
en escena con
dinamismo y logrando
una puesta divertida,
agil y de imágenes
muy agradables
y de captación
de momentos bellos
a modo de fotografías.
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