|
|
“¡Porque
somos hombres!”
es una obra de
Sergio Piornedo,
dirigida por Reynaldo
Alcaraz.
En el sótano
de su casa Adrián
esta reunido con
dos amigos Daniel
y Alejandro. El
motivo de la reunión
es que a través
de un manuscrito
que contiene un
poema, robado
por uno de ellos
de no se sabe
donde, puedan
revisar sus vidas:
sus sueños
de juventud, su
militancia política,
su relación
con las mujeres
y observarse y
compararse con
sus situaciones
actuales.
A medida que transcurre
la reunión
se suscitarán
anécdotas,
peleas, cambios
de posición,
confesiones, hasta
llegar a la revelación
de la verdad de
un hecho que marcó
para siempre sus
vidas.
Los tres personajes
son arquetípicos
y unidimensionales:
el muchacho que
se quedo en el
barrio, el triunfador
con pies de barro
y el que acosa
y acusa a los
demás desde
su frustración.
El discurso de
cada uno de ellos
es lineal y previsible.
Las situaciones
son forzadas,
buscan más
el efecto que
el profundizar
las causas por
las que llegaron
a ellas. La obra
pasa de un fárrago
de palabras a
estallidos sin
mediar ningún
crescendo dramático
y a tiempos muertos
sin mucho sentido.
El actor Pablo
Maseda es el que
saca mayor provecho
de su personaje
de muchacho de
barrio, transmite
ternura y simpatía.
Los elementos
escenográficos
que logran crear
el ámbito
del sótano
son: una pequeña
mesa con velas,
sillas, un tocadiscos,
discos esparcidos
por el piso y
enormes letras
–hechas
de madera- con
las iniciales
de los nombres
de cada uno de
ellos.
Se obviará
en esta crítica
el comentario
del diseño
de iluminación,
ya que durante
el transcurso
de la función
que he presenciado,
se sucedieron
visibles problemas
técnicos
(corte de luz
incluido).
“¡Porque
somos hombres!”
es una obra que
se pierde en su
propio laberinto
de ideas. |