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EL
MUNDO DE LAS IDEAS
“Informe
Demiurgo”
es una obra con
dramaturgia y
dirección
de Carolina Balbi.
Esta obra trata
sobre tres hombres,
escritores, que
han sufrido la
traición
de una misma mujer.
Para poder sobre
llevar ese dolor
necesitan rescribir
la historia, revivirla.
Para ello crean
las condiciones
necesarias: desde
que cada uno vayan
repitiendo los
momentos vividos
hasta que uno
de ellos tenga
que ser Sophia,
y como tal –mujer-
para poder engendrar
vida.
Es muy interesante
este trabajo de
Carolina Balbi
en cuanto se sumerge
en el mundo filosófico
de las ideas.
Los protagonistas
–a modo
de Demiurgos platónicos-
crean a partir
de imágenes,
de recuerdos,
de sentimientos,
de sensaciones.
Buscan a Sophia,
pero también
a la sophia, la
sabiduría
como el conocer
absoluto a través
de la creación.
Las actuaciones
están a
cargo de Juan
Pablo Piemonte,
Mauro Telletxea
y Gonzalo Martínez.
Este trío
actoral tiene
a su cargo la
creación
de estos personajes
tan particulares
y lo hacen con
un muy buen trabajo.
Logran transmitir
sensaciones muy
fuertes en cuanto
a la desesperación
por la búsqueda,
la pelea con la
necesidad de crear
y con la creación
en sí,
en esa tenaz insistencia
de lograr la perfección
a fuerza de correcciones,
repeticiones,
deshacer y volver
a hacer; hay momentos
muy logrados en
escena.
La obra se desarrolla
en un espacio
despojado, sólo
con algunos elementos
necesarios (objetos
tales como una
mesa, una máquina
de escribir, tres
sillas y lagunas
mantas), que está
delimitado por
paredes laterales
(cuya ficcionalidad
está a
la vista, como
para remarcar
la idea de lugar
“creado”)
y con un recorte
aforo que permite
ver la pared posterior
de la sala y formar
una calle. Esta
espacialidad está
subrayada por
el diseño
lumínico
–a cargo
de Matías
Sendon- como así
también
los diferentes
climas, con escenas
muy bellas como
para destacar,
tal el caso de
cuando los tres
protagonistas
pelean en esa
calle aforo o
el violento instante
en que se amenazan
con armas, etc.
“Informe
Demiurgo”
tiene la particularidad
de que toda la
obra en sí
es un bellísima
metáfora
de la necesidad
de crear del ser
humano o, para
ser más
precisos, del
proceso de creación.
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