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“Brazos
quiebran”
es una obra de
Gustavo Lista
y dirigida por
Marcelo Savignone
Trata sobre una
decadente (tanto
espacial como
humanamente) lavandería
donde el dueño
sólo piensa
en el negocio,
el encargado sufre
la nostalgia por
la plancha ante
la llegada de
una máquina
planchadora y
los empleados
–incompetentes-
transitan indiferentes
hasta que se produce
el desenlace de
la obra y surge
la solidaridad
entre ellos, y
a su vez, la crueldad
del propietario.
En cuanto a las
actuaciones se
trata de un compacto
trabajo actoral
que en la línea
de trabajo de
estados –como
lo fue también
“Felis”,
dirigida por Marcelo
Savignone- aquí
se llega a una
puesta que logra
la completitud
en cuanto sobresalen
notablemente el
trabajo de los
actores, como
así también
en sostener una
línea argumental
sólida,
sin que ninguna
de las dos juegue
en desmedro de
la otra. Por ello
estamos ante una
obra sumamente
interesante y
de un gran valor
artístico.
Toda la puesta
gira en torno
a movimientos
perfectamente
sincronizados
y obtienen imágenes
bellas, crueles,
que incomodan,
que divierten.
Todo esto tiene
un nexo, más
allá de
la historia en
sí, y es
la música.
Cantan una misma
tonada como para
infundirse valor,
cuando van a almorzar
tocan instrumentos.
Además
de la partitura
(al estilo Meyerhold)
de la puesta está
la partitura de
la musicalidad
que marca de manera
notablemente bella
el ritmo de la
obra.
“Brazos
quiebran”
es una obra impacta
por la contundencia
de las actuaciones,
la crueldad de
la imágenes
y no por ello
menos bellas y
por una historia
que subyace latente
conmovedora. |