POR MIS
ALAS |
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“Por
mis alas”
es un espectáculo
con textos de
Federico García
Lorca, dirigido
por Claudia Eichenberg.
Los últimos
momentos de la
vida de Federico
García
Lorca son imaginados
en esta sensible
y delicada obra.
Dentro de su celda
Federico arma
títeres
con papeles que
están esparcidos
por suelo, les
da forma, vida
y voz. Afuera
de la celda La
Parca lo observa
atentamente.
Tal vez cautivada
por el embrujo
del poeta, La
Parca, decide
transitar junto
a él sensaciones
y retazos de la
vida de Federico
antes de llevarlo
con ella.
Así se
transformaran
en Yerma y su
marido para hablar
del dolor de lo
que se ansia y
no se tiene, jugaran
una escena de
“Bodas de
Sangre”
– convirtiéndose
Federico en La
Novia y La Parca
en Leonardo- para
entregarse al
amor libre y sin
ataduras, para
finalmente sumergirse
en la España
atravesada por
el dolor de la
guerra con una
escena de “Mariana
Pineda”.
Nada se soslaya
en este recorrido:
su amor por la
vida y por España,
sus sueños,
su fecunda y bella
poesía,
su don de gente,
su homosexualidad,
su risueño
humor y su dolor
ante el incompresible
salvajismo de
la guerra.
Las actuaciones
son de un alto
nivel. El actor
Alfredo Badalamenti
compone un Lorca
que no entiende
muy bien el por
qué de
su destino final.
Encara la homosexualidad
del poeta sin
caer en ningún
momento en afectaciones.
Es, con todas
las letras, un
hombre que ama,
que hace del amor
y la pasión
su razón
de vida. Por momentos
hace suyas las
palabras de Yerma,
es una Novia pícara
y sensual, y se
convierte, a pesar
suyo, en el hombre
que condena a
Mariana Pineda.
Dolores Echenique
compone una Parca
que sabe cual
su cometido y
en su interior
quiere quedarse
con el poeta para
sí. Cuando
transita los distintos
personajes de
las escenas de
las obras de Lorca,
logra momentos
de gran compromiso
emocional.
El espacio escénico
esta muy bien
logrado. Tarimas
dispuestas a distintas
alturas son los
ámbitos
por donde sucede
el drama. La tarima
más baja
es la celda de
Federico. Alambres
tejidos que bajan
desde el techo
dan la idea de
encierro. A los
costados de la
celda dos tarimas
un poco más
elevadas son los
espacios por donde
se mueve La Parca.
Detrás
de estas tres
tarimas hay una
cuarta más
alta donde esta
situado un largo
perchero, pegado
a la pared, en
donde se encuentran
trajes y disfraces.
El vestuario del
poeta es una camisa
blanca y un ambo
de color beige
claro. La Parca
lleva un sensual
vestido negro,
sobre el cual
ira colocándose
distintos accesorios
para componer
los distintos
personajes.
La música
de Joaquín
Apesteguía
combina el flamenco
con los sonidos
de la guerra.
Al final de la
obra, La Parca,
fusilará
a Lorca. Pasará
un instante de
profunda tristeza.
Luego como despertándose
de una siesta,
el poeta, arreglará
sus ropas, se
sentará
al borde del escenario
y mirando risueñamente
a la platea, con
voz clara y fresca,
dirá una
frase que es una
verdad absoluta:
“PERO SI
YO NO ME MORÍ”,
y soltará
una bella carcajada,
mientras se empiezan
a escuchar los
acordes de una
guitarra flamenca. |