YACE AL CAER LA TARDE
“Yace al caer la tarde” es una obra con dramaturgia y dirección de Maximiliano de la Puente.
En algún lugar (sin ubicación geográfica precisa) se observa a una sociedad rutinaria, violenta, intolerante y racista. En ella las mujeres deben conformarse y soportar su realidad y los hombres mastican su bronca por la falta de trabajo y hacen de la misoginia su credo. A este lugar llega un extranjero, que solo habla su idioma y que busca trabajo. Su llegada causara pequeños gritos de desahogo en las mujeres y la consabida ira en los hombres.
La obra esta conformada por escenas morosas, diálogos entrecortados y pesados silencios. Con estos elementos Maximiliano de la Puente va construyendo un clima insoportable, asfixiante y exasperante que, lejos de dar algún respiro o punto de fuga, ahonda esas sensaciones.
Al no existir elementos escenograficos, el peso de la puesta esta sostenido por las actuaciones, un puntual trabajo en el diseño de luces y un diseño sonoro lleno de sutilezas.
Todo el elenco cinceló sus personajes con mínimos gestos, en la cadencia en el decir sus textos y en sus silencios se entrevé el alma de cada uno de ellos.
El diseño de luces de Juan Manuel Wathelet es muy bueno. Sus sombras y luces (morosamente trabajadas) crean un clima que, a veces ayuda a lo personajes a mostrarse tal como son y otras a esconderse.
Sonidos metálicos, casi imperceptibles, inundan el espacio creando una constante sensación de encierro.
El vestuario, de Carolina Ferraiuolo, brilla por lo sencillo y ajustado del mismo.
Esta obra traerá consigo más de una polémica, ya sea, por los múltiples temas que trata (la no aceptación del otro, el miedo a cualquier cambio, la violencia escondida bajo una superficie de calma) o por su arriesgada y personal propuesta en su tratamiento estético.