PRADERA
EN FLOR |
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Desde
la belleza poética
del texto y
de una concepción
escénica
simple y armoniosa,
este espectáculo
conmueve y agrada.
El hermoso texto
de Bernardo
Cappa fluye,
se expande en
un hecho escénico
que se basa
fuertemente
en trabajo actoral
y en un delicado
trabajo de escenografía
y
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vestuario.
Un hombre y una
mujer, soportan
el viento, viajan
por océanos,
sucumbe en un
naufragio, construyen
una casa, tienen
hijos, sufren
la infidelidad,
llegan a viejos;
todo esto él
sin soltarse de
una puerta y ella
sin dejar de intentar
plantar su árbol
en un inmensa
maceta. Sus mundos,
dos tapetes separados
por centímetros,
y sus cuerpos
que nunca se tocan
y sin embargo,
por el muy buen
trabajo actoral
de Daniel Rocchia
y Azul Ballone,
parecieran que
se juntan, se
entremezclan y
luego se separan
para volver a
empezar. |
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Alejandra Soto,
vestuarista y
escenográfa
del espectáculo,
logra la difícil
tarea de llegar
a lo bello a través
de lo simple.
Tal vez las luces
demasiado planas
y frías
le quiten climas
a esta propuesta.
El director Diego
Rodríguez
concibió
una obra donde
demuestra que
no se necesitan
grandes recursos
cuando hay ideas
claras.
Esta obra nos
propone el magnífico
ejercicio de imaginar
y sobre todo el
de imaginar con
la persona que
amamos.
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