Tres
personas crean
un mundo de ficción
para escapar de
una realidad que
los agobia. Se
esconden detrás
de personajes,
utilizando escenas
de los grandes
clásicos
de la dramaturgia
universal, para
decir lo que sienten;
porque de otra
manera no pueden
hacerlo. Tres
personas que al
dejar sus personajes
no soportan la
mirada de los
otros.
El autor Guillermo
Heras reflexiona,
desde el texto,
acerca de que
hasta que punto
la vida no es
una representación
y nosotros personajes
de nosotros mismos.
La puesta de Darío
Serantes falla,
tal vez, en lo
más |
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OJOS DE NACAR
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delicado que
nos propone
este texto:
las actuaciones.
En ningún
momento los
actores logran
trasmitir la
irracionalidad
de sus personajes,
quedándose
solo en la caricatura
y el trazo grueso
de los mismos.
En cambio los
demás
elementos de
la puesta son
acertados y
criteriosos.
A foro un inmenso
baúl
es le objeto
por que transita
la obra sirviendo
para esconder,
no solo personas,
si no también
sentimientos,
deseos y recuerdos.
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Las
luces crean
el clima de
agobio y encierro.
El vestuario
es lo más
acertado de
este trabajo
porque descubre
a través
de él
toda la locura
y ambigüedad
de estos seres.
Ojos de Nácar
es un espectáculo
que no llega
a plasmar el
universo lúdico
que el texto
propone.
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