“Nervio,
arrojo y corazón.
Club social, sportivo
y familiar”
está presentada
por “El
mosquito”,
“La máquina
real” y
“Las chicas
de blanco”,
en coproducción;
con dramaturgia
de Graciela Bilbao
y dirección
de Carlos Groba.
Esta obra es tanto
para niños
(de seis años
en adelante) como
para adultos.
Se trata de un
Club de barrio
y/o de pueblo,
que está
por cumplir un
nuevo aniversario,
pero a lo único
que se le da importancia
es al deporte,
relegando al olvido
cuanto tenía
también
el club de social
y familiar.
Con
motivo del aniversario,
se nombra una
subcomisión
con el objetivo
de organizar los
festejos, pero
como tantas otras
comisiones y en
diversos ámbitos,
en lugar de guardarla
en este caso fue
relegada hasta
el cuarto de los
trastos. |
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NERVIO,
ARROJO Y CORAZÓN.
Club
social, sportivo
y familiar |
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Pero en ese
cuarto están
los recuerdos
y allí
hay un poeta
que los guarda
en zapatos viejos
y que los lanza
a volar cuando
es necesario.
“Nervio,
arrojo y corazón.
Club social,
sportivo y familiar”
está
interpretada
por actores
y por muñecos,
títeres
manejados por
los mismos actores.
Es una obra
cuidada al mínimo
detalle, de
una estructura
escénica
muy compleja,
que de tanto,
se hace sencilla
a la vista del
espectador.
De movimientos
precisos y exactitud
casi coreografiada,
hace al dinamismo
de la puesta.
Sandra Posadino
y Claudia Quiroga
son las actrices
que llevan adelante
la obra; una
en el personaje
de Mecha –peluquera-
y la otra en
el personaje
de Estela –modista-
y las
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acompaña
el actor Jorge
Libster, de
breve participación
en el personaje
del presidente
del Club, pero
manejando al
títere
“Poeta”.
Las actuaciones
son muy buenas
y están
muy bien creados
los personajes,
ayudados por
el vestuario
y las pelucas,
dando así
la completitud
necesaria para
la formación
de los caracteres,
que se convierten
en signos que
luego se trasladan
a los muñecos
que interpretan
a Mecha y Estela
cuando eran
niñas.
Es necesario
destacar en
esta puesta
los objetos
y la utilización
de los mismos.
Los objetos
son de lo más
variados, divertidos
e imaginativos.
Ahí están
la peluquería
andante de Mecha;
el maniquí,
el costurero,
la máquina
de coser de
Estela; los
retratos que
son títeres
que abandonan
los marcos y
luego vuelven
a su lugar.
Todo muy ingenioso
y permite lograr
imágenes
muy bellas y
creativas.
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