Ir
más allá.
Eso es lo que
plantea esta sencilla
y bella obra.
Porque la misma
no se detiene,
en el ya espinoso
tema de dos personas
que se aman y
luego se enteran
que son hijos
del mismo padre,
sino que hace
centro en la decisión
de esas personas
en dejar que afloren
sus sentimientos
una vez enterados
de esa circunstancia.
Y ahí esta
el gran merito
de este espectáculo:
esquiva lo escabroso
y profundiza en
los sentimientos
más puros.Con
situaciones cotidianas
y reconocibles
nos adentramos
en las vidas de
Agustina y Ariel:
su amistad desde
la infancia, sus
juegos, su amor
adolescente, el
momento en
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LAS
HOJAS MAS TIERNAS
DE LOS ARBOLES |
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que se enteran
de su parentesco,
su decisión
de seguir a
pesar de todo
como así
también
sus dudas, fracasos;
son expuestos
claramente y
con sencillez.
Merito del director
Marcelo Nacci
que con cambios
de luces, una
acertada selección
musical y por
sobretodo con
un muy buen
manejo de sus
actores recorremos
toda la vida
de estos personajes.
Paula Ransenberg
y Mario Petrosin
realizan el
dificultoso
trabajo de pasar,
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continuamente
y sin orden
cronológico,
por todas las
etapas de sus
vidas, infancia,
adolescencia,
adultez, con
ductilidad y
sensibilidad.
El diseño
de escenografía
resuelve todos
los ambientes
en que se desarrolla
la obra: una
fiesta de casamiento,
una humilde
habitación
y hasta un baño
con la utilización
de paneles y
acertados elementos
de utilería.
El vestuario
es simple y
adecuado para
cada circunstancia.
Espectáculo
que logra su
eficacia sin
apelar, por
lo tentador
del tema, nunca
a un solo golpe
bajo o de efecto.
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