EL
SR. NICODEMO |
|
De
asombro en asombro
nos lleva El
Sr. Nicodemo
y su afán
de llegar a
Marte.
Para contarnos
la historia
del citado Sr.
la compañía
El Nudo utiliza
diversas formas
del arte: la
titiritesca
–dedos
que se transforman
en marcianos,
títeres
de sombra nos
muestran el
paso por la
escuela de Nicodemo,
una marioneta
trapecista mucho
más que
coqueta-; la
teatral –una
familia con
cierto rasgo
en la cara que
los distingue,
una compañía
de circo que
no gana para
sustos-; y hasta
el cine de animación
que
|
|
|
nos muestra, en
un precioso corto,
un momento decisivo
del héroe
de esta historia.
El
aspecto técnico
del espectáculo
es impecable e
imaginativo. Un
inmenso aparador
se transforma
en una inagotable
caja de sorpresas
gracias a la escenografía
de Osvaldo Ferraro
y a la pericia
escenotecnia de
Duillo Della Pitima.
Las luces de Leandra
Rodríguez
son simplemente
perfectas.
El vestuario a
cargo de Sofía
Di Nuncio es un
acierto tanto
en los modelos,
colores y texturas
del mismo.
Los actores-titiriteros
– Daniel
Scarpitto, Nelly
Scarpitto, Mariana
Trajtenberg y
Claudia Villalba-
, se multiplican
y logran momentos
de gracia, ternura
y emoción
|
|
apreciándose
una técnica
impecable como
titiriteros y
labor actoral,
dentro de la cuerda
del clown, de
gran soltura.
El perfecto engranaje
del espectáculo
contó con
la sensible dirección
de Andrés
Sahade.
El Sr. Nicodemo
nos rescata el
niño que
tenemos dentro
y nos lleva a
un viaje que,
aunque no lleguemos
a Marte (en fin…
nunca se sabe),
bien vale la pena
embarcarnos en
él.
|
|