“De
mal en peor”
es una obra dirigida
por Ricardo Bartís
y es un homenaje
a la literatura
dramática
de Florencio Sánchez.
Trata sobre una
familia que ha
perdido su dinero
y sus propiedades,
que se encuentra
totalmente en
crisis, y que
su última
esperanza es encontrar
los Certificados
del Gobierno que
se le entregaron
a Mary Hellen
Hutton. Esta última,
fue tomada en
custodia por la
familia Méndez
Uriburu, bajo
la promesa de
construirle un
museo porque había
sido una de las
maestras estadounidenses
que había
convocado Sarmiento
para la alfabetización
popular y fue
cautiva de los
indios araucanos
por más
de treinta años.
Esta
es una obra que
recrea el mundo
de Florencio Sánchez,
sobre lo que él
escribió
y sobre la sociedad
en la que vivió
y reflejó
en sus obras.
Lo que hace Bartís
en “De mal
en Peor”
es tomar ideas
y personajes de
este escritos,
(entre las que
se pueden reconocer:
“En familia”,
“M’hijo
el doctor”,
“Los derechos
de la salud”,
“Cédulas
de San Juan”)
y construir una
síntesis
conceptual sobre
la sociedad de
fines del siglo
XIX y principios
del XX, tan bien
hecha que la lectura
llega hasta nuestros
días.
La idea central
de la obra es
la hipocresía,
esto se lee en
varios signos,
pero, tal vez,
el más
notable sea la
utilización
de los personajes
cambiados. Se
toma textos y
características
–a veces
literalmente,
a veces recreándolos-
de algunos personajes
de Sánchez
y se los atribuye
a otro, cambiándoles
el nombre, no
llamando las cosas
por su nombre
(a modo de ejemplo,
el caso más
paradigmático
es el de Renata
de “De mal
en
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DE
MAL EN PEOR
–PRIMERA
PARTE-
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peor”,
como la enferma,
cuando en “Los
derechos de
la salud”
es la hermana
sana de Luisa,
que no aparece
en esta obra,
paradójicamente).
Otro signo a
destacar es
el caso del
Dr. Ramos (también
personaje de
“Los derechos
de la salud”,
en esta obra,
un superado
“bon vivant”
que se pasa
el tiempo en
el club y todo
lo arregla con
licor, cigarros
o remedios paliativos
bastante dudosos),
en la obra de
Bartís
no aparece,
pero siempre
está
presente puesto
que es la persona
que detenta
los títulos
de propiedad
de la familia,
el mayor acreedor
(un claro paralelismo
con la actual
deuda externa).
Es una amenaza
que pende en
las sombras
todo el tiempo,
el fantasma
del miedo al
que se le rinde
pleitesías
y al que, unánimemente,
la familia decide
entregarle,
como amante,
a Inés,
hija del matrimonio
Méndez
Uriburu-Rocataglione.
Cabe una pregunta
retórica
¿alusión
a la entrega
al poder dominante
de las riquezas,
empresas y recursos
naturales de
nuestro país?
Bartís
no escatima
los signos y,
tal vez, el
hallazgo más
representativo
sea el del personaje
Mariano Goiguru,
que es un joven
integrante de
la liga patriótica,
llevado a cabo
por una actriz,
que entra en
la familia camuflado
como secretario
de Pancho, que
propone la aplicación
de la Ley de
Residencia (ante
una manifestación
popular que
pasa por la
calle) y que
representa a
la Patria, en
los ensayos
de las Jornadas
Literarias,
vestido
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de mujer. Travestismos
del travestismo,
llevado a su
expresión
máxima.
Lo mismo podríamos
decir del enamorado
de Inés,
que se presenta
como pseudoanarquista,
pero luego se
pliega a ese
mundo hipócrita,
se desenmascara
y termina siendo
un empresario
nacional.
Todo esto en
un marco de
juego de espejos,
objeto en sí
de fuerte presencia
en escena. El
tema de la especularidad
está
manejado con
una sutileza
notable. Está
todo al revés,
literal y metafóricamente
hablando, una
constante que
atraviesa la
época
de Sánchez
y llega hasta
hoy.
Estos
son sólo
hitos de esta
obra excelente,
de una enorme
riqueza poética
y simbólica,y
además,
atravesada por
un finísimo
humor, que por
razones de espacio
se pone lo más
representativo.
Pero permítaseme
una cuestión
lúdica,
sólo
por jugar con
las palabras
y los símbolos,
a la que nos
da lugar esta
gran obra, y
es el siguiente:
la familia protagonista
de “De
mal en peor”
lleva por apellido
Méndez
Uriburu. Méndez
(pidiendo disculpas
a las personas
que llevan honrosamente
este apellido)
es como se lo
llama, despectivamente,
al presidente
de la Argentina
que rigió
durante la década
del ’90,
siendo el responsable
y precursor
del último
golpe, de mercado,
que sufrió
nuestro país,
y Uriburu, el
que llevó
a cabo el golpe
de estada inaugural
de nuestra historia.
La circularidad
de la historia.
Ayer y hoy.
Y vamos de mal
en peor.
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