La
dramaturgia
de Mabel (y
Edgardo) está
realizada en
base a improvisaciones
de los actores
y eso se ve
en escena. Se
puede aprecias
la comunicación,
la complicidad
y el dinamismo
que emanan de
las actuaciones
y eso trasciende
el escenario.
Trata
sobre la vida
cotidiana, en
su fragmentación
e incongruencia.
No falta el
vencimiento
del pago de
la tarjeta,
los problemas
laborales, el
plomero Ramírez,
el auto en el
taller, los
chicos, los
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Mabel
(y Edgardo) |
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sueños,
ni el llamado
inoportuno de
una tía
molesta.
Son de destacar
las actuaciones
de Claudia Cantero
y Matías
Martínez,
que llevan a
delante la obra
con despliegue
actoral, agilidad,
humor y siempre
sorprendiendo
al espectador.
Está
obra se apoya
en el trabajo
de actor, sin
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escenografía,
sólo
con algunos
objetos (una
mesa, dos sillas,
un teléfono,
el retrato de
la tía
en la pared,
un nebulizador)
se desarrolla
la puesta, sin
estridencias
y sin descanso.
Estos artistas
vienen a presentar
Mabel (y Edgardo)
desde Rosario,
donde desarrollan
sus actividades
y siempre es
bueno ver el
buen teatro
que se realiza
en nuestro país,
y con esta obra
tenemos la oportunidad.
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