Sufren,
todos sufren.
Seis personas
esperan noticias
acerca de otra
que esta ¿agonizando?.
Una mensajera,
que es la única
que mantiene contacto
con el ¿agonizante?,
cada tanto aparece
pero nunca dice
nada salvo pedir
un vaso de agua.
Las seis personas
se desesperan
cada vez más
y en esa desesperación
se suceden discusiones,
guerras, alianzas,
pactos y traiciones.
Mientras tanto
siguen esperando
y sufriendo.
Un
secreto guardado
durante toda una
vida, recuerdos
acerca del moribundo,
sospechas de lo
que esta pasando
al ¿moribundo?.
En
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La
sufridera |
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un momento acontece
una revelación
y el sufrimiento
aumenta.
El autor y director
Claudio Gotbeter
nos hace observar
el mundo absurdo
de sus personajes,
para mostrarnos
nuestros propios
egoísmos,
pequeñeces
y miedos. Logra
que sus actores
lleven sus personaje
al límite
del ridículo,
es meritorio,
ya que todo
el elenco se
encuentra muy
cómodo
en esa cuerda.
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Luces,
escenografía,
y vestuario,
tienen el merito
de supeditarse
a los codigos
de esta puesta,
donde lo que
se dice y lo
que se hace
es lo más
importante.
Buenos diálogos,
situaciones
resueltas de
las maneras
más inesperadas,
la obra cumple
con su cometido
de entretener
y finalmente
preguntarnos
¿vale
la pena sufrir
tanto?, ¿de
qué nos
reimos?
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