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Crítica
 
Función presenciada en fecha: 27/06/05
"Sobre un barco de papel" es una obra escrita por María Rosa Pfeiffer y codirigida conjuntamente con Mariel Bignasco.
Trata sobre una madre –anciana- y una hija –ya no tan joven- que conviven en una misma casa en un pequeño pueblo perdido en la Provincia de Santa Fe. Pueblo desolado y desolador “donde ni siquiera se reconoce a si mismo porque no tiene ni un lago ni un río donde reflejarse”.
Toda la obra es una interesante e inteligente metáfora sobre el agobio y la necesidad de libertad, tanto emocional como física, representada a través del fluir y el correr del agua (la hija está haciendo un estudio sobre todos los pueblos portuarios, trabajo que ya le lleva años; desea ir de vacaciones al mar y no a las sierras; cuando empieza la obra está en un marco de lluvia; la bella cita que se incluye en el párrafo anterior, etc.)
La estructura dramática de esta obra está basada en monólogos, pero muchas partes están dirigidas al otro personaje que no puede escuchar; o en otras situaciones se preguntan si le están hablando o si ha oído lo que le dijo la otra parte, sin tener nunca respuesta. Esto
SOBRE UN BARCO DE PAPEL

marca la incomunicación y la distancia que hay ente ambas, que en realidad no es tal. Madre e hija están inmersas en una nostalgia y en una tristeza que les da el encierro y la falta de amor, amor que tampoco saben como profesarse entre ellas.
Las actuaciones son muy buenas. Beatriz Thibaudin compone a la madre, una mujer anciana que sólo espera que la venga a buscar su marido muerto, y que tiene prolijamente ordenadas las cuotas de la obra social para que la hija no tenga ningún gasto a causa de su entierro. Hace una gran despliegue actoral en cuanto al manejo del cuerpo, de la voz, las actitudes y la gestualidad.
Cecilia Labourt, en su personaje de la hija, lleva a delante a una mujer que necesita desesperadamente ser feliz y se evade por puntos de fuga errados, involucrándose con un

hombre que no la ama y la menosprecia. Llega a un punto de nostalgia y no puede salir de ahí. De hecho sus últimos monólogos se tornan monótonos, puesto que les imprime un tono de letanía quejumbroso, cuando el texto permite matices que los haría mucho más amenos.
La idea de concepción del espacio es excelente y completa lo poético de la obra. El escenario está en el medio y a ambos lados se ubican las plateas, de modo que quedan dos frentes de acción, pero lo notable es que se repiten de modo simétrico los objetos (mesa, velador, sillón y en el medio de ellos pende un reloj que marca el paso inexorable del tiempo). De este modo se muestra de una manera muy inteligente y bella las diferencias de estas mujeres y, sin embargo, la simetría de sus vidas que confluyen en una misma angustia y desolación.
Los efectos sonoros y de iluminación están acordes con la puesta.
Es una obra intimista, profunda y de bellas imágenes.

ADRIANA GONZÁLEZ

ELENCO.
   
Beatriz Thibaudin
Cecilia Labourt


FICHA TÉCNICA

Banda sonora: Walter Walker
Espacio escénico e iluminación: María Rosa Pfeiffer y Mariel Bignasco
Vestuario: Beatriz Thibaudin – Cecilia Labourt
Prensa: Simkin&Franco
Dirección y puesta en escena: María Rosa Pfeiffer y Mariel Bignasco
Teatro: Tadrón (Niceto Vega 4802) Lunes 20.30 hs . Entrada $ 10

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