Ud.Se encuentra en reportaje.
   
Reportaje

Para este número decidimos convocar a cuatro personas vinculadas al teatro, tanto desde su formación profesional (todas Lic. en Artes y Ciencias del Teatro) como desde su lugar de espectadoras; para hablar sobre el público y sobre el problema que tiene el teatro independiente para ampliar su franja de espectadores.
Hemos entrevistado a Tatiana Latella (con formación plástica, actualmente investigadora del GETEA), Eleonora Noé (con formación en danza, actualmente dando clínicas de entrenamiento actoral), Carla Savid (actriz) y Marcela Scondras (bibliotecaria, realizó la diplomatura en Tango y actualmente, haciendo la maestría en Historia del Arte).

CT. Ustedes que son asiduas espectadoras del teatro independiente, ¿cómo ven el tema del público?
MARCELA SCONDRAS (MS). La gente se aleja del teatro independiente. Por lo general, yo voy al teatro con gente grande, amigos, profesionales que no tienen vinculación con el teatro directamente. No pueden apreciar las cosas que nosotros apreciamos: que la luz estaba fenómeno, como estaba dispuesto el espacio, etc. Ellos escuchan estas cosas que nosotros comentamos y empiezan a captar cosas que no pudieron ver, y está bien. Pero lo cierto es que se alejan del teatro. Cuando este tipo de público va al teatro no entiende nada de lo que está pasando. La violencia le genera rechazo, que es la temática más generalizada. Y todo esto los aleja de teatro, y la próxima vez que los invitás, desconfían un poco.
TATIANA LATELLA (TL). O sino te dicen, volvamos al circuito oficial, vamos al San Martín. El tema de la violencia es una constante. Ya sea que tenga una historia o no la tengan, surge de improvisaciones, el nexo común es la violencia. Las últimas tres obras que vi son muy parecidas: un trabajo corporal de los actores muy fuerte, muy grosso, pero vinculado con la violencia.
ELEONORA NOE (EN). Yo fui a ver Sueño de una noche de verano (la versión del San Martín) y la obra era entretenida. Fui con tres personas que no son de teatro y les gustó.
CT. Entretenida no quiere decir que sea una buena obra
EN. Pero es entretenida.
CT: Estamos hablando de distintos públicos.
EN. A mi las actuaciones no me gustaron, era toda gente de televisión y me dio la sensación de que estaba todo acomodado, pero a nivel escenográfico te entretenía, te divertía.
TL. Ahí hay mucha inversión, se invierte mucho dinero, no es como una producción de teatro independiente.
EN. Sí, eso se nota.
CT. Pero la obra en sí...
EN. No me gustó.
MS. Yo voy al teatro todas las semanas, me resulta difícil encontrar obras donde estén cubiertos todos los aspectos que la conforman. Vas rescatando partes, ves excelentes actuaciones, pero no cierra la dramaturgia, por ejemplo. De las últimas cosas que he ido a ver y salí contenta del teatro fue Beckett argentinien, que está basada en Acto sin Palabras de Beckett, y no tiene diálogos.

TL. Pero frente al San Martín tenés el C.C.C.. El Centro Cultural hace obras muy interesantes y va todo tipo de público. Y no tenés solamente teatro, también podés ver plástica o cualquier otra disciplina.
MS. En el C.C.C. podés ver obras como Emma Bovary o la de Pavlovsky, entre éstas y, por ejemplo, Felis (de Marcelo Savignone) hay una distancia, ni mejor ni peor. Pero Felis a mi no me dejó nada más que ver muy buenas actuaciones, mucho laburo actoral, pero no es suficiente.
CT. ¿Sentís que te falta algo, que la obra está incompleta?
TL. Sí, porque yo le doy una interpretación, desde mi punto de vista hago una interpretación de lo que veo ...
CT. Para eso es el teatro...
TL. Es clarísimo, pero es tan vago a veces. Te vas vacío, esa es la sensación, quizás es lo que realmente se quiere lograr. Y está el tema de la multiplicidad de sentidos, que en realidad no te lleva a nada, que es lo que pasa con los medios de comunicación de masas, demasiadas voces, demasiada información, y terminás sin escuchar nada, vacío.
CT. Lo que tiene de peculiar el teatro independiente es que es un teatro de investigación, en el sentido que está en la búsqueda de una creación. Es notable que las últimas obras que fueron a ver hablan de la violencia, vivimos en un mundo que necesita hablar a gritos sobre la violencia. A mi Felis me pareció eso.
EN. Sí, pero era como que te estaban diciendo: miren la violencia, mírenla, mírenla. Es demasiado, te harta.
TL. Pero cotidianamente te avasalla la violencia...
CARLA SAVID (CS). Todo te lleva a incomodarte, la violencia, los gritos, los golpes ...
TL. Esto no es de ahora, es viejísimo.
EN. A mi me pareció muy kantoriana, en cuanto a que los actores construyen un texto basándose en un tema. El actor lo llena de una forma espectacular, saca todo su potencial actoral, pero al público común no le llega.
CT. (A EN.) Vos, además, tenés formación en danza, ¿cómo ves el teatro desde ese lugar?.
EN. Lo que más rescato es que la mayoría de los actores a los que vi trabajan mucho el cuerpo y eso me encanta, me encanta. Para mi es primordial el trabajo corporal del actor. Si un actor no maneja bien el cuerpo nunca va a poder entrar en el personaje. Es imprescindible el entrenamiento.
CT. (A TL.) ¿y desde la plástica?
TL. Desde la plástica... Yo creo que hay una supremacía absoluta de la imagen. Al prevalecer la carencia de textos, hay una imagen muy fuerte. Esa imagen se puede lograr desde la luz, desde la escenografía -que no necesariamente tiene que ser una megaescenografía- sino de cómo está establecido el espacio escénico, de cómo se paran los actores, de cómo se miran –simple miradas- pero enfocado desde la imagen. Esto es algo que tiene que ver con lo que está pasando actualmente.
MS. ¡Ésta cultura de la imagen! El predominio de lo visual que no trae aparejado un proceso de pensamiento, que se queda en la rapidez de lo visual. No te permite un proceso de incorporación de pensamiento, de desarrollo. Si yo sólo quiero ver imágenes voy a una muestra de pintura.
CT. Pero el teatro también es imagen...
MS. También, pero no todo, también es auditivo, etc. ...
EN. Hay obras en que pareciera que lo hacen porque es terapéutico para los actores, para el director...
TL. Si pero para el espectador es como estar afuera de una terapia...
CT. Hay una búsqueda que va hacia los estados actores y el teatro de situaciones...


CS. Sí, como Violentamente Feliz (de Coralia Ríos, por el grupo Sudestada Arte) que la vimos todas...
MS. Es otra cosa, en Violentamente Feliz podés hacer una lectura...
TL. Claro, ahí vos podés leer un tiempo determinado, hay un tiempo histórico. Aunque no conozcas nada, ni lo que ha hecho el grupo Sudestada, hay un montón de cosas que las podés ver, porque están muy bien utilizado los signos tanto en el espacio escénico como en el texto. Ves una escenografía un vestuario que te remiten a tal cosa, hay algo establecido.
MS. Hay algo de base...
TL. En las luces, esa luces tirando a ocres, te remite, incluso como argentino a cierto momento...
MS. Cuando dice Pampa, Pampa y ese color. La ropa que tiene puesta ella, las botitas que tiene puestas, que además son las botitas de la estepa rusa, porque son esas botas.
Hay un montón de signos que decís: ahí hay estepa rusa, ahí está La Pampa, ahí hay anarquismo... Pero hay obras que apelan a la competencia, al conocimiento teatral del espectador, para que puedan ser apreciadas.
CT. Entonces, el público de teatro independiente va a ser siempre muy acotado...
MS. Todo el teatro independiente, no. Me parece que no es así, estoy hablando de las últimas obras que vimos. Si vas a ver a la gente de Catalinas (grupo de teatro comunitario Catalinas Sur –dirigido por Adhemar Bianchi-) o vas a ver a los de Barracas (Circuito Cultural Barracas –dirigido por Ricardo Talento) esto no es así, para nada. Apelan a otras cosas, trabajan con otras cosas, al contrario, te diría que apelan a lo más popular posible. Yo puedo decir: vamos a ver a Talento, a cualquiera de mis amigos, de teatro o no, y sé que lo van a pasar bien.
TL. Y volviendo a tu pregunta, hay obras que apuntan a un público determinado.
CT. No hay forma de abrir la brecha...
MS. ¡Si somos siempre los mismos!
CT. Pero, ¿por qué?
MS. Pero, por qué no nos permitimos preguntarnos si no tiene que ser así. Pasa lo mismo que en otros círculos culturales. Hay determinadas expresiones, sobre todo las más contemporáneas, que en general son búsquedas, esto se ve en la pintura, en las artes plásticas.
TL. Hasta que son reconocidas...
CT. ¿Por qué o por quiénes tienen que ser reconocidos?
TL. Eso es lo que habría que preguntarle a la gente que hace teatro independiente. Se planta y dice “bueno yo quiero hacer esto, hago esta puesta” La finalidad ¿es provocar?, ¿es hacer algo totalmente diferente de lo que está establecido en el circuito? ¿O se trata de empezar a lograr un lugar reconocido, que la gente lo venga a ver? ¿Cuál es el fin? A mi lo que siempre me pasa es eso, no entiendo cuál es la finalidad ¿qué es lo que quiere lograr el teatro independiente para sí mismo? ¿Hacer algo totalmente distinto y bancarse las consecuencias o empezar a ganar un espacio cada vez más grande? Porque lo que están haciendo es acotarlo cada vez más.
MS. Es el lugar de las vanguardias...
TL. Y bueno, si uno lo ve desde ese lugar, teóricamente hablando, puede ser. Pero puede pasar que un día me pudra, después de haber visto durante quince años teatro independiente y diga basta y me vaya al San Martín.
CT. Pero en el San Martín hay obras de artistas que vienen del teatro independiente, como el caso de Federico León, Sergio Boris ¿Creen que cambian de camino?
MS. No sé si cambian el camino..
CT. El circuito oficial, de alguna manera “legitima”, porque, quieras o no te permite entrar al sistema..
TL. Ahí está el punto, hasta cuándo podés aguantar sin entrar al sistema ¿vas a cambiar o a seguir en tu línea?
CT. Fijate el caso de Veronese, todo lo que significó el Periférico, su estética kantoriana, traer la dramaturgia de Müller, de pronto pasa al San Martín, luego salta al paseo La Plaza.
TL. Bueno tenés los ejemplos en la pintura, Picasso, un gigante, que se legitimó y se convirtió en un comerciante, lo mismo Dalí. Yo creo que es un proceso de búsqueda, de experimentación, hasta que uno logra encontrar su espacio.
MS. Entonces, Mujeres soñaron caballos (de Veronese) ¿en qué circuito la ubicas?
CT. Mujeres soñaron es independiente, sí.
MS. Bueno, esa es una obra que fui a verla con gente que no es de teatro, que no es agradable desde la puesta...
CT. Sí, desde la puesta te dice: no estés cómodo...
MS. Pero sin embargo, ninguna de las personas a las que se la recomendé me dijo que era mala. Hay obras que, si bien no tienen un esquema como las del Cervantes o las del San Martín, me refiero a lo más tradicional, como Mujeres, de las que se puede decir: no sé si fue la historia o la actuación, pero ¡qué obra!.
TL. El público no se anima a sentirse incomodo, no es que le tienen miedo al teatro independiente...
EN. Lo que pasa es que en el teatro independiente hay cosas buenas y en el teatro oficial es más posible que la gente salga entretenida.
TL. El teatro oficial apunta a eso...
CS. Sí, pero yo estaba haciendo Con el corazón de sombrero, un infantil, y nos costaba muchísimo llevar gente al teatro. Era teatro a la gorra, íbamos todos los sábados a volantear a la plaza, había carteles pegados por todas partes y venían cinco personas, hacíamos la función por respeto a esas cinco personas y porque era un placer para nosotros.
TL. La gente tiene un prejuicio con el teatro a la gorra, piensa que es mala.
CS. Cuando dejaron de venir los familiares y amigos, era una tristeza.
CT. ¿La gente del barrio no iba?
CS. Hubo un caso que fue una ternura, una familia vino dos sábados seguidos porque a la segunda función vinieron con otros vecinitos. Pero, en general, no hubo manera, además le dabas los volante y te miraban como diciendo ¿qué me estás dando?
CT. Lo que nos interesa es que vaya más gente a ver teatro independiente. Es un tema la publicidad y la difusión...
TL. En los últimos años ha tenido un poco más de difusión porque te metés en internet y encontrás páginas donde están todas las obras...
MS. Pero son las páginas en las que entramos nosotras..., los mil de siempre. Saltás de CRITICA TEATRAL a Alternativa, pero somos siempre los mismos.
EN. Yo creo que lo que funciona para que la gente vaya al teatro o a cualquier lado es la publicidad. Si no hay publicidad no funciona y si se hace publicidad se convierte en oficial.
MS. Lo que pasa es que el boca a boca es fundamental
CT. Es la forma tradicional
MS. Pero por otro lado, por lo menos desde que yo recuerdo, hay gente que va la teatro como gente que va a la cancha. Yo voy al teatro porque me crié en una familia que iba al teatro.
TL. A mí me llevaba mi papá al teatro.


Bajar reportaje archivo word

 

 
©2005 Critica teatral todos los derechos reservados