La
pertenencia. ¿A
quién le
pertenece un camafeo
que va pasando
de generación
en generación,
un hecho escénico,
un traje marrón?
¿Qué
entendemos por
dar cuando alguien
nos pide algo?
Preguntas que
quedan flotando
luego de presenciar
esta bella obra
con dramaturgia
de Daniel Veronesse
y dirección
de Osmar Núñez.
Un hombre cuenta
un hecho escénico,
informa del ambiente
de la luz y de
los estados de
ánimos
de los personajes;
esta imaginando
y al tiempo fijando
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LUZ DE MAÑANA
EN UN TRAJE MARRON |
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imágenes
a quien lo escucha,
ese imaginario
¿sigue
perteneciendo
al que lo cuenta?
Una pareja instala
a través
de un inquietante
dialogo una
duda ¿hasta
que punto es
valido la generosidad
si no se da
lo que mas se
aprecia?
Obra que hace
de la sencillez
un merito. La
escenografía,
una acotada
grada de dos
escalones cubierta
de paños
blancos, les
es útil
a los actores
para que sus
cuerpos se escondan,
hagan equilibrio
o descansen.
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Las luces de
Cristina Lahet
crean un adecuado
clima de intimidad.
Meticuloso trabajo
de los actores
Celina Bermejo
y Sebastián
Raffa, no hay
cadencia, movimiento
o silencio que
no este en su
justo lugar.
Este espectáculo
comprueba que
no se necesitan,
ni largos discursos,
ni grandes despliegues,
para realizar
unas de las
cosas más
bellas y necesarias
del ser humano:
pensar.
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