Excelencia.
Es la palabra
que surge luego
de haber presenciado
el espectáculo
EN SINCRO.
Excelencia tanto
en la concepción
como en la concreción
del espectáculo,
en la utilización
de los recursos
escénicos
y sobretodo en
la descollante
labor de Marcelo
Savignone.
El espectáculo
sumerge al espectador
en una vorágine
de situaciones,
personajes y conflictos.
Va
de un paso de
comedia a un manifiesto
acerca de la mezquindad
del ser humano;
y lo más
maravilloso que
todo se está
creando en el
|
|
EN
SINCRO |
|
momento en que
se desarrolla
el espectáculo
sin texto prefijado.
Los disparadores
para que el
actor y músico
– Víctor
Malagrino- comiencen
a improvisar
los proporcionan
los mismos espectadores,
mediante el
titulo de una
canción
o una frase.
Si bien el músico
crea ambientaciones
musicales de
muy buena factura,
Marcelo Savignone
es quien focaliza
toda la atención
del espectador.
Actúa,
canta, baila,
utiliz
|
|
técnicas
de clown, de
mimo, con una
ductilidad y
destreza que
dan cuenta de
una estudiada
y rigurosa preparación.
Notable, también,
es la sincronización
de ambos, actor
y músico
ya que con una
mirada o lo
más difícil,
sintiendo lo
que le pasa
al otro se complementan
con mucha justeza.
La iluminación
de Bernardo
Sabbioni y la
escenografía
de Lina Boselli,
tienen la virtud
de la sencillez
y de poner sus
trabajos al
servicio de
la propuesta.
Espectáculo
que tiene la
magia de lo
inesperado y
el virtuosismo
de un actor
de talento como
pocos.
|
|