La
obra “El
organito”,
escrita por Armando
y Enrique Santos
Discépolo
en 1925, es de
una actualidad
que estremece.
En la misma se
muestra a una
sociedad disgregada,
sin valores éticos,
deshumanizada.
Una sociedad que
condena al desamparo
tanto a la juventud
como a la ancianidad.
En que los poderosos
lavan sus culpas
dando limosnas
y algunas personas
sacan provecho
de ello recibiéndolas
haciéndose
pasar por jorobados,
lisiados o dando
lastima.
El director Alfredo
Devita no se queda
en la pintura
de la época,
ni en el pintoresquismo
de los personajes.
Profundiza en
los conflictos
personales y de |
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EL ORGANITO |
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relación
de los mismos,
logrando escenas
de gran intensidad.
Queda bien claro
que ninguno
es bueno o malo,
ni victima ni
victimario,
sino que son
arrastrados
por los designios
de la sociedad,
a ser como son
y hacer lo que
hacen.
Muy buenas actuaciones
de Omar Ottomani
y Laura Corace
como Saverio
y Anyulina.
Ricardo Pelliza
va llevando
de a poco al
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patetismo a
su personaje
de Mama Mia.
Es de destacar
el aplomo y
eficacia de
los jóvenes
actores que
interpretan
a Nicolás
(Nicolás
Caba), Humberto
(Emiliano Ramos),
Florinda (Verónica
Mayorga) y Felipe
(Martín
Lavini).
Luces frías
y potentes exponen
crudamente las
miserias de
estos seres.
El diseño
escenografito
utiliza chapas
y arpilleras
para crear un
ambiente sórdido.
El vestuario
es acorde a
la condición
social de los
personajes y
a la época
en se desarrolla
la acción.
Un radiografía
de la sociedad
que en aquellos
años
cuando se estreno
y ahora, como
decían
sus autores,
“duele
tanto que hace
reír”.
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