En
el marco de una
fiesta de cumpleaños
se comente un
crimen. De las
personalidades
de las sospechosas
y de la asesinada,
de cómo
llegaron ahí
y de las distintas
pistas que hay
que desentrañar,
trata esta obra.
Al entrar a la
sala ya en el
escenario, se
encuentran cuatro
mujeres con un
cartel con un
número,
al apagarse las
luces una inspectora,
arquetípica
de películas
policiales del
género
negro, relata
los por menores
del crimen y cada
mujer da a conocer,
mediante pequeños
monólogos,
su triste vida.
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EL
FESTEJO |
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Luego, el género
policial y de
suspenso se
desarrolla en
todos sus tópicos.
Todo en cuerda
de delirio,
humor y absurdo.
El director
Francisco Lumerman
se valió
de su imaginación
y de un elenco
entusiasta para
que con poquísimos
medios concretar
este delirio.
Dispuso en el
incomodo espacio
de la sala,
con criterio,
los distintos
ambientes en
que se desarrolla
la trama, iluminó
con acierto
y creó
algunos buenos
climas con los
escasos materiales
lumínicos.
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Las actuaciones
se destacan
porque cada
actriz logro
dar justo en
el arquetipo
propuesto, el
inspector, la
tímida,
la niña
bien desesperada
para estar con
alguien, la
inmadura y la
acomodaticia,
llevando esos
arquetipos al
máximo.
Rosario Varela
se lleva las
palmas en este
código
de actuación,
en un elenco,
repito de buen
nivel.
De cómo
se descubre
al asesino,
como cabe al
genero, esta
crónica
no revelará,
porque es parte
de este delirio
de suspenso
y comicidad
que propone
el espectáculo.
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