En
un lugar indefinido,
dos personas están
condenadas a repetir
una ceremonia.
El lugar siempre
esta cubierto
por humo y tiene
en su centro una
estructura de
metal donde estas
personas se trepan
a ella o lo mueven
para darle diversas
formas. También
se encuentran
en ese lugar unos
ovillos de hilos
y de cuerdas que
son llevados de
un lado a otro
o desovillados
para volverlos
a ovillar.
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DE
NIEBLAS Y TRANSPARENCIAS |
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La ceremonia
que ejecutan
estas personas
es repetir movimientos
y textos sin
solución
de continuidad.
Un espectáculo
resuelto impecablemente
en su aspecto
formal, buena
escenografía
y luces, una
excelente banda
sonora. Falla
en su aspecto
interpretativo.
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Solo en algunos
pasajes Cintia
Miraglia logra
transmitir todo
el dolor de
su personaje.
En cambio Juan
Manuel Correa
logra, en sus
monólogos,
una concreción
superficial.
Se destaca un
buen entrenamiento
corporal y entrega
en ambos actores.
Un espectáculo
que queda en
la forma, bella,
pero solo en
eso.
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