“Argentino
hasta la muerte”
es una obra producida
por “El
Silbo vulnerado”
–un grupo
de Aragón,
Epaña-
y por el grupo
“El indicio”
de Argentina;
sobre un proyecto
de Martín
Ortiz y dirigida
por Luis Felipe
Alegre.
Esta obra pone
en escena un programa
de radio de la
década
del `50 que se
llama “La
poesía
no ha muerto”,
con su respectivo
locutor presentando
los números
(poesía
y cantante de
tango).
Lo radial es el
marco para presentar
poemas de César
Fernández
Moreno (hijo de
Baldomero Fernández
Moreno, que como
dice el mismo
poeta: “a
donde vaya me
persiguen setenta
balcones”).
Los
poemas son: “Argentino
hasta la muerte”,
que forma parte
del libro “Buenos
Aires me vas a
matar –
15 poemas largos
dispuestos a modo
de autobiografía”,
“Un argentino
en Europa”,
“Las palabras”
y “Débil
mujer”.
Lo interesante
y muy bien logrado
de esta puesta
es que no se trata
de un recital
de |
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ARGENTINO
HASTA LA MUERTE |
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poesía
sino una interpretación
de los poemas.
Esta interpretación
es llevada a
cabo por Martín
Ortiz, muy bien
actuada, con
sobriedad, con
humor, ironía
y guiños
hacia nuestra
idiosincrasia;
manejando el
ritmo y el tiempo
de las palabras.
Un desafío
muy difícil
para un actor
que Martín
Ortiz lo resuelve
en una bellísima
actuación.
Mariana Falco
es la cantante
de tangos que
interpreta los
temas “Yira,
yira”
y “Uno”,
tiene una preciosa
voz, muy melodiosa
y está
acompañada
por la guitarrista
Fernanda Zappa,
ambas logran
dos momentos
deliciosos en
la puesta.
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El rol de radiolocutor
lo desempeña
Néstor
Caniglia, que
también
está
muy bien, dando
un toque de
humor y el clima
de programa
radial, presentando
a los artistas,
tratando de
ordenar, peleándose
–por medio
de señas-
con el operador
técnico.
El espacio está
completamente
vacío,
no hay escenografía,
salvo unas pinturas
abstractas que
se encuentran
hacia aforo.
La delimitación
de los espacios
de actuación
y los climas
están
dados por la
iluminación,
de diseño
sencillo y eficaz
a la idea, basada
en localizaciones
puntuales, destacándose
el momento de
la interpretación
de “Argentino
hasta la muerte”,
para el cual
se decidió
trabajar sobre
una calle que
marca rectangularmente
el medio del
escenario.
Es una obra
para disfrutar,
reirse, un hallazgo
feliz que amalgama
deliciosamente
poesía,
actuación
y música.
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