Gracia
y talento. El
Grupo HACENEROS
realiza una encomiable
versión
de la comedia
de Plauto. Dicha
versión
se basa en el
ingenio, la fuerza,
frescura y calidad
de sus intérpretes.
Pocos pero contundentes
elementos de escenografía
y vestuario son
utilizados, por
los directores
Diego Manara y
Nicolás
Strok, para mostrar
una historia sobre
el cambio de roles,
la perdida de
identidad y el
manejo que hacen
los poderosos
dioses sobre los
mortales para
satisfacer sus
caprichos.
Dos pequeñas
tarimas, una más
grande que la
otra, son según
su disposición
en el espacio,
un palacio, una
atalaya o el olimpo
desde donde hablan
los |
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ANFITRION |
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dioses.Túnicas,
trapos a modo
de cubrecabezas
y pelucas sirven
para realizar
las transformaciones.
Como dijimos
antes la obra
cuenta con cuatro
estupendos actores.
Cercanos a la
técnica
de clown - para
ellos la cuarta
pared no existe,
le hablan al
público,
les cuentan
sus cavilaciones,
buscan hacerlos
cómplices
de sus dichos
y acciones;
realizan malabares,
hacen juegos
de palabras
y pegan ostentosos
sonoros cachetazos-
brindan lanzadas
actuaciones.
Ariel Bucarón
es un Anfitrión
que llega al
colmo de la
confusión,
Diego Manara
interpreta a
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Mercurio en
una forma deliciosamente
maliciosa siempre
sacando la cara
por su padre
Júpiter,
Nicolás
Strok le da
gracia a ternura
al sirviente
Sosia, mientras
que Cintia Tartaglia,
el punto más
alto de este
cuarteto, compone
a Alcmena esposa
de Anfitrión.
Actriz que pasa
por el asombro,
la sensualidad,
la desconfianza
y hasta lo procaz
con desparpajo
y sólidos
recursos.
La adaptación
de este clásico
no le pierde
el ojo a la
problemática
acerca de quien
se es y comos
se es, según
y que disfraz
que se ponga.
Una pequeña
sugerencia,
traten de no
entrar a la
sala una vez
que ha comenzado
el espectáculo.
Esto es algo
que al malicioso
Mercurio le
molesta y mucho.
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