Nocturno
es una obra escrita
y dirigida por
Ignacio Gómez
Bustamante.
Ese hombre, ¿quién
es? ¿Un
cliente de un
burdel? ¿El
fantasma de un
padre que visita
a su hija para
justificar, ante
ella, su suicidio
y clamar a gritos
por su otro hijo?
¿Un padre
que juega un juego
macabro con su
hija?
Esa mujer, sin
nombre, ¿es
una prostituta?
¿La hija
que le grita a
su padre que hay
formas más
dignas de morir?
¿Una niña
que se presta,
dócilmente,
a representar
un juego creado
por su padre?
Lo que se ve ¿ya
sucedió?
¿Sucederá?
O nunca sucedió.
El lugar físico
¿es la
habitación
de un burdel o
la de una casa
de familia?
Estas son solo
algunas preguntas
que quedan flotando
al finalizar esta
extraña
obra.
Los distintos
espacios-temporales,
están entrelazados
como un
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NOCTURNO |
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perfecto aparato
de relojería.
Nada se puede
dar por cierto.
Todo lo que
puede ser un
límite
es difuso. La
culpa, el rencor,
el remordimiento,
son estados
por los que
pasan este hombre
y esta mujer,
sin solución
de continuidad.
Las actuaciones
de Agustina
Sanguinetti
y Martín
Samaniego son
muy buenas.
Están
muy logradas
las intervenciones
de ese hijo-hermano-fantasma,
interpretado
por Juan Malka,
cada aparición
suya impacta.
A foro, altos
paneles negros
limitan el espacio
escénico.
Algunos de ellos
se abren dejando
ver secretos
o recuerdos
ocultos. Dos
sillas, una
cama de una
plaza, una mesa
de luz, un alhajero,
dos pequeños
vaso, una botella
de licor y un
largo alfiler,
toman carácter
de símbolos,
cada vez que
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son utilizados.
Asimismo los
elementos escenográficos
corresponden
al no-tiempo
en que se desarrolla
la obra. Se
puede ver un
tocadiscos con
un teléfono
de los años
30.
El diseño
de luces juega
un papel fundamental,
crea climas
intimistas o
de exposición
con un gran
cuidado plástico.
Nocturno es
una obra de
sensaciones
que plantea
interrogantes
dentro de un
bello marco
estético.
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