“Los
cuadros de Marija,
es una obra escrita
por la dramaturga
alemana Lydia
Scheuermann y
dirigida por Cheté
Cavagliotto.
La obra aborda
el tema de la
violencia sexual
a la que es sometida
la mujer. Si bien
nos muestra el
calvario de una
mujer croata en
el año
de 1991, su historia
puede ser la de
cualquier mujer
de cualquier época
o lugar.
Marija, una mujer
de unos cuarenta
años, se
encuentra en un
hospital, reponiéndose
de la perdida
de un embarazo
–embarazo
provocado por
la violación
de unos soldados-
cuando recibe
una carta del
gobierno de su
país en
la que le dicen
que sería
conveniente que
se haga cargo
de su nieto, fruto
también
de una violación,
ya que la madre
del niño
falleció
durante el parto.
Esta
nota es el disparador
para que Marija
recuerde los bellos
días antes
de la guerra,
su relación
con su
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COMO UN PUÑAL
EN LAS CARNES
– SANTA
FE |
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hija, el feroz
acto de violación
al que fueron
sometidas ambas,
su huida a través
de campos minados
y su aborto
espontáneo.
Hay otro personaje
fundamental,
que es la psicóloga
encargada de
tratar a Marija
y que logra
que el dolor
y la angustia
de ésta,
salgan a la
luz en forma
de cuadros.
La concepción
del espectáculo
es bella y ascética.
Tres estructuras
en forma de
cubos, uno central
y otros dos,
uno a derecha
y otro a izquierda,
son los espacios
en que se mueven
cada uno de
los personajes.
En el central
esta recreada
la habitación
del hospital
donde Marija
pinta y recuerda,
en el de la
derecha se ubica
la psicóloga,
y en el de la
izquierda la
hija de Marija.
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Es bello el
diseño
lumínico
de Hernán
Sevilla. Creo
el clima propicio
para cada ámbito.
Luces frías
en la habitación
del hospital,
ocres en el
de la psicóloga
y rojos en el
de la hija.
Las actuaciones
son buenas.
Fanny Cittadini,
como Marija,
encuentra sus
mejores momentos
cuando su personaje
se torna intimista.
Teresita Villar
compone a una
psicóloga
serena, contenedora
y que deja translucir
todo el dolor
que le provoca
la historia
de Marija. Carolina
Irigo, sale
airosa en la
difícil
tarea de transmitir
toda su felicidad
y su angustia
sólo
con el cuerpo.
La violencia
hacia la mujer
es un tema difícil
de abordar.
Esta obra lo
hace sin apelar
a golpes bajos.
En cambio priman
la belleza,
la rigurosidad
y la inteligencia.
Y toma posición,
dejando bien
en claro que
la mujer es
quien tiene
en sus manos
las herramientas
para acabar
con este mal.
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