¿Cómo
contar la historia
del encuentro
vital y afectivo
entre un padre
y su hijo? En
Cosas de payasos
Claudio Marínez
Bell creó
un historia llena
de sutilezas y
poesía
que da cuenta
de los vínculos
entre padre-hijo.
Por su parte,
el director Eduardo
Gondel logró
traspasar a la
puesta en escena
ese mismo espíritu.
Se trata de la
historia de Papón
(interpretado
por Claudio Martínez
Bell) y su hijo
Tonino (Enrique
Federman) y de
cómo éste
último
descubre el oficio
de su padre y
decide ser como
él: un
payaso. El mayor
acierto de la
obra es que está
narrada a partir
de algunos momentos
clave en la historia
de estos personajes,
de momentos epifánicos,
episodios de descubrimiento
del ser del otro.
Pero no se trata
sólo
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COSAS DE PAYASOS
(INFANTIL) |
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de los buenos
momentos. También
viven episodios
difíciles
de afrontar,
porque se quieren
y miman, pero
también
se pelean, lloran,
se equivocan
y tiene tropiezos
y pruebas que
superar. Esa
selección
tan atinada
de lo que se
narra tiñe
al espectáculo
de un halo poético
y emotivo muy
especial. A
estas virtudes
se suman las
excelentes actuaciones
de Martínez
Bell y Federman
que aportan
al relato dos
interpretaciones
que abundan
en sutilezas
y pequeños
detalles, en
un registro
clownesco cargado
de mucha ternura.
Todos estos
componentes
permiten que
el
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espectador no
se queda fuera
del juego, y
se involucre
e identifique
inmediatamente,
llorando y riéndose
junto con los
protagonistas.
La puesta en
escena hace
hincapié
en los objetos
propios del
oficio de payaso,
con un trabajo
muy delicado
en la iluminación.
Cosas de payasos
es un relato
de amor y descubrimientos
existenciales.
Se trata de
un espectáculo
“de aprendizaje”
en un doble
sentido: aprende
Tonino; y aprende,
también,
el pequeño
espectador.
Para niños
desde 8 años
y para grandes,
especialmente,
si los padres.
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