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Harold Pinter, El amante, Escuela nocturna, Sketches de revista, 2005, Buenos Aires, Editorial Losada, Traducción: Rafael Spregelburd, 145 páginas.

Por Araceli Laurence

La obra de Harold Pinter (Londres, 1930), que incluye poesía, narrativa, guiones para cine y radio, además de teatro, atraviesa numerosos y variados períodos. Todos los textos que integran este volumen, que presenta la colección ‘Gran Teatro’ de Editorial Losada, pertenecen a la primera etapa de creación del destacado autor británico. Podemos encontrar: El amante; Escuela nocturna y Sketches de revista, cuya traducción y prólogo estuvieron a cargo de Rafael Spregelburd, excelente dramaturgo y director argentino.
El libro se abre con la “Nota del traductor” en la que Spregelburd nos cuenta algunas anécdotas que lo vincularon con la figura de Pinter y declara que emprender la traducción del dramaturgo implica una tarea tan apasionada como riesgosa: “Volver a traducirlo es volver a cotejar cuánto y cuán poco sabemos en realidad de este autor que dice de su propia obra: ‘no me pregunten a mí. Todo lo que sé de mis personajes está escrito allí’”.
El amante, es uno de los textos canónicos: Richard y Sarah conforman un matrimonio que practica ciertos juegos relacionados con el deseo y la pasión amorosa y, también, con la insatisfacción y los temores. Escuela nocturna nos cuenta la historia de Walter quien vuelve, después de permanecer en la cárcel durante diez meses, a la casa en la que vive junto a sus tías y se entera que su cuarto ha sido alquilado a Annie, una joven mujer que dice trabajar de maestra, por las noches, en una escuela para adultos. La presente es la primera traducción al español de esta pieza. En Sketches de revista encontramos cinco escenas breves: Disturbios en la fábrica; El blanco y negro; La parada de colectivo; El último y Oferta especial, textos de 1959 que, también, se traducen por primera vez.
Las obras de Pinter han sido descriptas como ‘comedias de amenaza’. Los personajes intentan, a veces en vano, comunicarse como reacción ante algún tipo de invasión a sus vidas. Además de las dificultades de comunicación se manifiestan los diversos niveles de significación que provocan las pausas y los silencios. En cada uno de estos textos se presentifican las “alucinadas negociaciones conversacionales”, distintivas de Pinter, que convierten al lenguaje coloquial en una verdadera pugna por el ejercicio del poder y por el control de situaciones desaforadas. Estos diálogos han posibilitado el surgimiento del adjetivo ‘pinteriano’, calificativo que conlleva concebir al mundo como resultado de una construcción discursiva.
Las piezas de Harold Pinter, que han ejercido enorme influencia desde la década del sesenta en adelante, no eran, sin embargo, fáciles de conseguir, por lo que estas nuevas traducciones constituyen una contribución imprescindible para los amantes del teatro ya que, tal como nos dice Spregelburd “el potencial revolucionario de su obra es tan genuino que su lectura, su disfrute, expanden los límites de lo posible. De lo pensable”.


         

 

 

 
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