A
cielo abierto
y bajo las estrella
de Buenos Aires,
en el Patio de
la Procuraduría
de la Manzana
de las Luces,
se pone en escena
esta obra. No
se podría
haber elegido
mejor espacio
escénico,
que con el aporte
de muy pocos elementos
se completa la
contextualidad
de la puesta.
Al no haber parrilla,
porque el límite
de este espacio
es el cielo, |
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se
utilizan los arcos
frontales para
colocar las luminarias.
Muy bien resuelto
este recurso para
marcas escenas
y situaciones;
como así
también
la incorporación
de la música
en vivo. |
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Las actuaciones
son desparejas
y algunas llegan
a estereotiparse,
notándose
falta de profundización
en las distintas
situaciones por
las que pasan
los personajes.
Salvando este
escollo se podría
elevar el nivel
actoral, que bien
vale la pena,
porque se ve en
esta obra el esfuerzo
en el proceso
de creación
y la valentía
de tomar la decisión
de poner en escena
el clásico
originario de
nuestra dramaturgia.
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