Hotel
melancólico
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En
el patio de este
hotel se desarrollan
distintas historias.
Tiernas y tragicómicas.
Personajes que
buscan alcanzar
un anhelo: ser
amados. Algunos
lo logran, otros
se frustran y
hasta hay alguien
que apenas puede
decirlo.
La
autora y directora
Mariela Asensio
logra imprimir
a su obra, mediante
un profundo conocimiento
de lo que es la
vida en un hotel
de baldosas y
ladrillos, una
verdad que se
observa muy pocas
veces en nuestra
escena. Todos
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hábitos
de la convivencia
en estos alojamientos
son mostrados
con exactitud:
la espera por
el único
baño,
las noches calurosas
en el patio
y por sobre
todo las relaciones
que va creando
la convivencia
entre los huéspedes.
Frases no dichas,
deseos reprimidos,
alegrías,
tristezas y
la camaradería
alrededor de
una mesa son
la arcilla que
la autora y
directora moldea
con maestría.
En un elenco,
en que todos
consiguieron
dar hondura
y frescura a
sus personajes,
se destaca Leticia
Torres en el
papel de Mujer
Perro un trabajo
que apunta a
la excelencia.
La música
ejecutada por
Darío
Lipovich –un
habitante más
de este hotel-
da el clima
justo en cada
escena.
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La
escenografía
aprovecha muy
acertadamente
el espacio de
este teatro,
de baldosas
y ladrillo a
la vista, agregándole
muy pocos elementos
y un baño,
otro protagonista
de la obra.
Las luces son
finas y sutiles;
y el vestuario
viste, hasta
en su ropa interior,
acertadamente
a cada personaje.
Historia simple
y sencilla,
pero, con el
aliento de las
grandes obras.
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