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Fotos.
Instantes quietos.
¿Qué
sucedió
antes o después
de que se tomará
esas fotos?
Este ejercicio
de la memoria
es llevado a
escena en esta
obra. Pero no
son cualquier
tipo de fotos.
Las elegidas
son de un periodo
de la vida donde
tal vez los
recuerdos se
hacen difusos
o se agrandan
según
el caso.
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Este es el material
que el autor Jorge
Goldemberg eligió
para escribir
un bello texto
que muestra la
inocencia, la
crueldad, las
dudas, los temores
del tiempo de
la niñez.
La obra posee
una concepción
visual de gran
belleza, la escenografía
y el vestuario
de Gabriela Fernández
logran dar lo
que pocas veces
se logra en este
rubro: espacialidad
y textura. El
diseño
de luces de Ricardo
Sica es, a pesar
de lo complicado
de la puesta,
muy bueno.
Donde tal vez
haya que encontrar
un punto flojo
en este puesta
es en el trabajo
actoral. No todos
los componentes
del elenco logran
dar, el tono justo
a sus “niños”,
provocando ciertos
desniveles en
algunas de las
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escenas.
Quiero destacar
el trabajo de
Noralih Gago y
de Gustavo Monje
que en el pasaje
de la primera
comunión
logran un delicioso
momento teatral.
La
entrada de los
actores, la escena
de la lluvia a
su vez bajo una
lluvia de plumas,
el final de la
obra son de una
gran resolución
escénica.
Con la salvedad
de las actuaciones,
antes apuntada,”
Fotos de infancias”
es una obra que
deja al espectador
con muchas ganas
de querer atrapar
en su recuerdo,
en su memoria,
los instantes
de su niñez.
Aunque la vida
en la actualidad
nos ponga cara
seria.
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