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NO
IR NI A MÁS
NI A MENOS
“Tute Cabrero”
es una obra de
Roberto Cossa,
dirigida por Jorge
Graciosi.
Una mañana,
la empresa “Alfa”
le comunica a
su departamento
de dibujo que,
por una reestructuración
de personal, deberán
prescindir de
un dibujante y
que ellos deben
decidir quién
debe irse. La
decisión
deberán
comunicarla al
otro día.
Si ellos no toman
la decisión
la empresa decidirá
quien se va. A
partir de esa
noticia los tres
componentes del
departamento:
Carlos (edad mediana),
Sosa (el viejo)
y Sergio (el más
joven) no volverán
a ser los mismos.
Cada uno reaccionará
de distinta manera:
Carlos tomará
la posición
de que la empresa
decida quién
debe irse, Sosa
rogará,
se humillará
y se empecinará
en realizar un
plano que cree
que será
su salvación
y Sergio llegará
hasta la delación
para conservar
su puesto.
La obra mezcla
continuamente
el espacio y el
tiempo. Un solo
ámbito
se convierte en
una sala de dibujo
o en las distintas
casas de los tres
dibujantes.
Los recuerdos
son entrelazados
sutilmente con
el presente. En
este continuo
ir y venir del
pasado al presente,
se irá
viendo como entre
los tres componentes
del departamento
de dibujo se fue
forjando una buena
relación
de compañerismo,
además
de mostrar como
son ellos y como
son sus vidas
fuera de la empresa.
Carlos y sus sueños
nunca cumplidos,
Sosa con su enfermiza
relación
con su hermana
y su conformismo
exasperante y
Sergio en una
continúa
lucha entre ideales
y pragmatismo
con su pareja.
La puesta eligió
dar preponderancia
al personaje de
Sosa, quitándole
protagonismo al
resto de los personajes,
produciéndose
un des-balance
muy notable de
conflictos, restándole
tensión
a la obra en su
conjunto. Es más,
la obra tiene
el ritmo que le
impone el actor
Jorge Rivera López
en el citado papel:
el Sosa que él
compone es despacioso
y calmo. Sólo
algunos estallidos
de la pareja joven
rompen con esta
cadencia.
Dentro de esta
tónica
el elenco cumple
con solvencia
sus papeles destacándose
la sobriedad de
Aldo Pastur y
la entrega tanto
física
como emocional
de las actrices
Elena Petraglia
y Florencia Cassini.
El diseño
escenografico
de Pablo Graciano
es más
que interesante.
Con muy pocos
elementos va cambiando
los distintos
ambientes en que
se desarrolla
la obra.
La iluminación
no termina de
crear, con la
misma eficacia
que la escenografía,
ni climas, ni
ámbitos
en un trabajo
muy plano.
Esta versión
de “Tute
Cabrero”,
igualmente, invita
a la reflexión
porque no ha perdido
ni actualidad
ni vigencia el
comportamiento
del ser humano
ante un hecho
límite. |