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La
actriz y directora
Marta Paccamici
utiliza textos
de Irene Gruss,
Adelia Prado,
Ivonne Bordelois,
Fernando Pessoa,
D.H. Lawrence
y Oliverio Girondo
para hablar del
amor.
En el bello patio
del Aljibe del
Centro Cultural
Recoleta hace
su entrada una
novia, acompañada
por la marcha
nupcial de Mendhelson.
Su vestido es
una rara mezcla
de colores que
van del blanco
al ocre y de texturas
compuestas por
tules, encaje
y raso. Su cabeza
es coronada por
un brillante casco
del que surgen
calas. Su aspecto
es a un tiempo
señorial
y patético.
Una vez ubicada
en el escenario-altar
comienza a hablar
de su vida: el
recuerdo de su
padre, sus esfuerzos
por complacer
a cuanto hombre
se le cruzó
en su vida, un
romance violento
y apasionado,
su soledad y su
esperanza inclaudicable
para encontrar
el amor.
Marta Paccamici
realiza un trabajo
actoral impecable
de gran entrega.
La actriz actúa,
canta y baila
transmitiendo
una intensidad
conmovedora. Pasa
de momentos tristes,
melancólicos
a grotescos y
cómicos
con apenas un
gesto.
El diseño
de luces de Jorge
Doliszniak es
estupendo. Crea
climas de gran
belleza acompañando
los distintos
estados de ánimo
de la novia.
El arte y el vestuario
de Seedy González
Paz aúnan
sencillez y poesía
visual.
Es muy buena la
musicalización
de Bruno Gallo
en una atrevida
mezcla de rumbas
y música
clásica.
“Réquiem
nupcial”,
no es solo la
oportunidad de
escuchar poesía
sino también
de verla, respirarla
y hasta tocarla. |