“GESTO
MECÁNICO
HEREDADO
”
|
|
|
|
UNA
OBRA PARA VOLVER
A PENSARLA
“Gesto mecánico
heredado”
es una obra escrita
y dirigida por
Julio Molina.
Trata sobre un
hombre y una mujer
que relatan la
historia de su
abuela uno y de
su abuelo la otra
como para justificar
que ciertos gestos
se heredan mecánicamente.
Ahora bien, esta
obra tiene un
profundo problema
de dispersión
por un lado y
de mecanización
por otro y juntos
no dan un buen
resulto y se juega
al límite
del tedio.
La dispersión
está en
que no se profundiza.
La obra se abre
hacia contar dos
historia de abuelos,
que resulta endeble
porque si se decide
saltear un generación
–específicamente
la de los padres-
que es la que
marca la vida
del ser humano
y no se dice si
son o no, esos
abuelos, los referentes
masculinos y femeninos,
esto queda suelto
y sin relación
a no ser que estemos
hablando de las
teorías
junganas y apelando
a los conceptos
de memoria ancestral
o inconsciente
colectivo, que
por supuesto la
obra no los toca
ni lo investiga.
Y tampoco tendría
porque hacerlo
si sólo
se quiso crear
por crear, como
lo dicen en escena:
“a mi no
me vengan con
la ciencia”.
Y es válido.
Pero hay otro
problema más
y es que, además,
todo está
mecanizado: el
espacio, el desplazamiento,
las actuaciones;
y esto hace todo
absolutamente
previsible, aburrido
y tedioso. No
hay nada que perjudique
más a una
obra que la superposición
de signos. Se
habla de gestos
mecánicos
y todo es poses
y estereotipos,
agregándose
los aparatos mecánicos,
accionados en
escena: una afeitadora,
una cajita de
música,
unas paletas de
batidora, etc.
La sobre posición
condiciona a la
creación
de imágenes
poéticas,
bellas.
“Gesto mecánico
heredado”
es una obra que
bien vale la pena
volver a pensarla
y crearla, porque
hay una idea de
base que está
buena: la herencia.
|