“DIGNOS
DE LÁSTIMA
(La gran
caminata)
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“Dignos
de lástima”
(La gran caminata)
es una obra de
Claudio Pazos,
Francisco Pesqueira
y Carlo Argento,
con dirección
y puestas en escena
de este último.
Variopintos personajes
caminan, en una
larga procesión,
hacia el altar
de su dios o santo.
Llevan carteles
con la imagen
de quien veneran.
Se puede observar,
entre muchos otros,
al de la cantante
Gilda, al padre
Grassi, a Mirtha
Legrand, al pato
Donald, San Cayetano,
Jesús etc.
Los integrantes
de esta procesión,
que nunca paran
de caminar, van
desde un par de
patos envidiosos
y carnívoros
hasta la mismísima
Heidi tullida,
rencorosa, muy
lejos de aquel
personaje icono
de la bondad y
la solidaridad.
Chicos de la calle,
lisiados, padres
con hijos enfermos,
mujeres que dicen
haber tenido un
mejor pasado,
acompañan
a los caminantes.
Ellos piden la
atención
de la platea y
piden y exigen
–cada uno
a su manera- ayuda
monetaria. Sus
historias, su
forma de hablar,
no son muy distintas
a las de las personas
que se ven a diario
en la calles de
cualquier punto
del país
mendigando caridad.
Es muy interesante
observar que la
forma en que aparece
el humor en estos
personajes se
logra apenas distorsionando
los discursos
y formas que utilizan
estas personas
en la vida real.
No hay una mirada
complaciente sobre
ellos: la veracidad
de sus dichos
son puestos en
duda. No se ríen
de ellos sino
que tienen una
mirada crítica
sobre ellos.
El otro tema en
que se posa la
mirada crítica
en este espectáculo
es el da la religiosidad.
Sin medias tintas
descargan su ácido
humor sobre: ídolos
del espectáculo
que después
de muertos son
venerados como
santos, sobre
el comercio que
se hace con las
religiones, el
Papa, santos y
hasta con el mismismo
Dios que harto
y cansado de tantos
desatinos se realiza
una feroz autocrítica
y se va de vacaciones.
Los actores Claudio
Pazos y Francisco
Pesqueira son
excelentes. Sus
composiciones
los revelan como
agudos observadores
de lo que pasa
a su alrededor.
Asimismo actúan,
bailan y cantan
(en este último
rubro se luce
Pesqueira) con
gran eficacia.
El vestuario y
la escenografía
de Mercedes Uria
son simples y
eficaces.
“Dignos
de lástima”
es una obra polémica,
ácida,
nada complaciente,
pero por sobre
todo un logrado
hecho teatral. |