La
obra El Resucitado está basada
en el cuento “La mort d’
Oliver Becaud” de Emile Zola.
Se trata del actor narrando un cuento
y el espectador en el placer de escucharlo
en un contexto de teatralidad absolutamente
logrado, con el aporte de objetos-personajes
(títeres), un asistente en
escena y dibujos proyectados.
Lorenzo
Quinteros personifica a la atracción
de una feria, el hombre que volvió
de la muerte: Oliver Becaud.
La construcción del personaje
por parte de Quinteros es conmovedora.
Un tan grande actor empequeñece
su cuerpo para |
EL
RESUCITADO
Un
cuento en escena |
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transformarse en ese Oliver
abatido, enfermizo.
Se elige una puesta en escena
despojada: dos banquitos, una
tanza donde se cuelgan los títeres
y, por momentos, el espacio
vacío o un solo objeto.
El escenario está recortado
por luces para lograr un clima
de agobio y pequeñez.
Es muy acertada la elección
de títeres para la interacción
escénica, de bella hechura
y |
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poética utilización.
Destaco el juego de dimensiones,
que hacen a la unidad conceptual
de la obra: los títeres muy
grandes (los otros), el cuerpo del
actor y los títeres pequeños
que manipula Quinteros, sacándolos
de una cajita que se parece a un
ataud en miniatura.
Debo decir que en la función
que asistí se produjo un
descuido de asistencia de dirección,
perfectamente salvado por Lorenzo
Quinteros, brindándonos todo
su talento y oficio actoral, al
punto que por un instante pensé
si no sería una marca de
dirección. |