“Dramaturgia
mexicana hoy” es un esfuerzo
conjunto de publicación
por parte de Editorial Atuel,
de Argentina, de CONACULTA y
el Centro Cultural Helénico,
de México. Y paralelamente
se editó, también,
“Dramaturgia argentina
hoy”, libro distribuido
en México, con el fin
de promover el intercambio y
crear nexos entre ambas naciones.
“Dramaturgia mexicana
hoy” es una antología
de cinco obras escritas por
jóvenes dramaturgos mexicanos.
Las obras que lo componen son:
• Ik dietrick fon de Martín
Zapata
• Las gelatinas de Claudia
Ríos
• Las chicas del Tres
y Media Floppies de Luis Enrique
Gutiérrez
• De monstruos y prodigios
de Jorge Kuri y Claudio Valdés
Kuri
• Telefonemas de Edgar
Chías
Todas las obras sorprenden por
su calidad creativa y por su
contundencia en los distintos
temas que abordan, aunque surge
de la lectura de las cinco piezas
la existencia de un común
denominador que es la incomunicación,
la dificultad para conectarse
entre las personas o para la
creación de nexos. En
algunas obras es el tema a tratar
en sí, como el caso de
“Ik dietrick fon”,
un idioma inventado que los
personajes usan indistintamente.
O como el caso de “Las
gelatinas” donde surge
una cuestión de cotidianeidad
vacua y sin embargo roza temas
de una profundidad tal como
es el convivir con una persona
enferma, la falta de dinero,
que el tiempo se venga encima.
En “Las chicas del Tres
y Media Floppies”, lo
que llama la atención
es la total ausencia de toda
formalidad dramática,
en cuanto que no hay escenas,
ni disdascalias, ni nombres
de personajes; se trata de dos
muchachas pobres, que no se
llaman por su nombre, y tratan
de sobrevivir como pueden en
un vértigo de peligro,
drogas y compañías
dudosas.
“De monstruos y prodigios”
es impactante. Trata sobre una
conferencia que dan dos hermanos
siameses sobre los “castratis”,
con una contundencia dramática,
un despliegue escénico
increíbles, esta obra
logra –con su sola lectura-
transmitir imágenes bellísimas,
absurdas, desconcertantes, que
lleva a querer verla ya en escena.
“Dramaturgia mexicana
hoy” es una obra importantísima,
no sólo por su valor
artístico, sino también
por el intercambio de dramaturgistas.
Hay puntos en común en
los temas tratados, hay puntos
en común en las estructuras
dramáticas, en las búsquedas
artísticas. No nos son
ajenos esos temas, no nos es
ajena la búsqueda en
el lenguaje, tanto escénico
como con la palabra misma –sólo
pensemos, por nombrar algunos,
en Federico León o en
Rafael Spregelburd- .
Este intercambio cultural entre
dos naciones de América
Latina es muy valioso y esperemos
que se produzcan muchos más.