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SIN
NOSTALGIAS –
CON INTELIGENCIA
“Los hijos
de los hijos”
es una obra con
dramaturgia de
Inés Saavedra
y dirigida por
Inés Saavedra
y Damián
Dreizik.
Trata sobre los
hijos de los inmigrantes
entrelazando las
historias y como
bogando entre
los recuerdos.
Se entrelazan
las escenas de
los padres inmigrantes,
viajando precariamente
en los barcos
que los traían
a estas “tierras
prometidas”
y la de los hijos.
Así, se
pasa por la guerra
civil española,
por la huída
a los ataques
cosacos, el viaje
en el barco, y
la llegada. Luego,
el desamparo,
el ir acostumbrándose,
el trabajo duro.
Con lo dicho,
podríamos
asociar inmediatamente
esta obra a los
géneros
del grotesco o
del sainete, y
si bien tiene
algo de ellos,
es una obra sumamente
inteligente porque
se supo adecuar
a un estética
muy dinámica,
no apela a la
nostalgia porque
sí, sino
que en un delicado
juego de simultaneidades
–tanto en
tiempo como en
espacio- toma
cincuenta años
de historia contados
de manera ágil,
divertida y desconcertante.
Las actuaciones
están a
cargo de Ricardo
Merkin, Susana
Pampín
y Marcelo Xicarts.
Los tres en una
excelente construcción
de sus personajes,
puesto que cada
uno compone varios,
que se intercalan
sin solución
de continuidad
y el espectador
debe ponerse a
la altura de estos
actores –en
cuanto a agilidad
mental y concentración-
para no perder
un detalle del
riquísimo
trabajo de creación
que realizan.
Además
de esto, cantan,
bailan, tocan
instrumentos.
El espacio es
un pequeñísimo
reducto que se
convierte en el
depósito
de un bar, en
la sala de una
casa, en un campo
de batalla, en
la popa de un
barco de inmigrantes.
El diseño
de escenografía
lo realizó
Cristina Villamor
e ideo un espacio
de trasterío,
agobiado de cosas
en desuso, pero
absolutamente
versátil
como para poder
significar los
distinto lugares
por los que transcurre
la puesta.
El diseño
de luces estuvo
a cargo de Eli
Sirlin. Realiza
un muy buen trabajo,
en cuanto a que
con pocas luminarias
resuelve la ambientación
de las escenas
y los climas.
Se destaca la
utilización
de calles laterales
a media distancia
y sobre todo la
iluminación
de la escena de
la guerra civil
en España
y el efecto lumínico
sobre la virgen
que en segundos
–y con elementos
de deshecho- se
construye en escena.
El diseño
de vestuario lo
realizó
Cristina Villamor.
Utiliza un vestuario
base que se va
modificando con
pequeños
cambios o agregando
algún detalle
para cada situación
y es muy bello
el vestuario final
que utilizan los
actores (típicos
gallego) y como
se van vistiendo
en escena.
“Los hijos
de los hijos”
es una obra que
habla de la historia,
de la nostalgias
–sin ponerse
nostalgiosa-,
de los recuerdos;
se logran imágenes
muy bellas, divertidas
y conmovedoras.
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