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TODO
POR LA FAMA
“Dakota
freak show”
es una obra escrita
y dirigida por
Santiago Calvo.
No difiere mucho,
en lo conceptual,
esta obra musical
de los numerosos
show televisivos
al que acuden
personas para
demostrar sus
habilidades “artísticas”
por unos segundos
de fama. Es más,
este recurso televisivo
es exacerbado,
distorsionado
y deja al descubierto
la fragilidad
de esos seres
anónimos.
Las hermanas Dakota
realizan un concurso.
El mismo consiste
en que distintas
personas rompan
record de perfomances
de los más
insólitos:
cantar una comedia
musical completa
en dos minutos,
bailar cincuenta
estilos de danza
en el menor tiempo
posible, cocinar
comidas con distintas
partes del cuerpo,
ingerir elementos
químicos,
recitar poemas
de Alejandra Pizarnik
con “técnicas
circenses”,
introducir la
mayor cantidad
de objetos en
todos los agujeros
del cuerpo etc.
Todos los concursantes
son sometidos,
en el literal
sentido de la
palabra, a agresiones,
humillaciones
y agravios, por
las hermanas Dakota
y sus violentos
guardaespaldas.
A su vez, las
hermanas en cuestión,
son mostradas
con sus frustraciones,
anhelos y sufrimientos,
demostrando que
no son tan distintas
a los participantes.
La obra muestra
picos de gran
intensidad y calidad
artística
y otros en que
cae en el sinsentido.
La superposición
de recursos: baile,
música,
diapositivas con
texto (en la que
se explica las
historias de las
hermanas Dakota
y la de cada uno
de los participantes)
hacen restar eficacia
a cada uno de
ellos. Es muy
difícil
seguir el texto
proyectado cuando
por delante se
realiza una coreografía
o se juega una
escena, y en verdad
esos textos son
muy hilarantes,
ácidos
e ingeniosos y
de valiosa utilidad
para saber porque
cada personaje
hace lo que hace.
El diseño
escenografíco
es muy bueno.
Aprovecha todos
los espacios de
esta sala. El
piso, las plateas,
las bambalinas,
son los espacios
en que sucede
el espectáculo.
A foro una gran
cortina blanca
sirve como pantalla
para proyección
o como gran telón
de fondo para
un número
musical.
Las actuaciones
son muy jugadas
y respetan en
todo momento un
registro de actuación
en que el delirio
y el desparpajo
es lo más
saliente. Las
coreografías
están muy
bien ejecutadas.
Los distintos
climas musicales
son por momentos
brillante, melancólico
y otros risueños.
Mención
aparte para el
excelente vestuario
diseñado
por Gabriela Lloret,
lleno de ingenio
y buen gusto.
El diseño
de luces crea
un clima ambiguo
donde el brillo
de lo musical
se funde con lo
oscuro de la vida
de estos personajes.
“Dakota
freak show”
es una obra, que
con las consideraciones
antedichas, invita
al espectador
a adentrarse en
un mundo en donde
todo es posible
para conseguir
un lugar en el
mundo. |