Impactante.
ARS higiénica
es un espectáculo
que conmueve,
que divierte,
que molesta y
sobre todo mueve
a pensar y a discutir.
La obra no da
ninguna clase
de respiros, produce
sensaciones que
van desde el espanto
hasta la hilaridad.
Ya al entrar a
la sala un actor
nos dice como
debe comportase
el público,
como aplaudir,
como toser y como
hacerle saber
al actor si no
les gusto su actuación.
A
partir
de ahí
los ocho actores
de “la fronda”
nos hacen conocer
el Manual de Urbanidad
y Buenas Maneras
de Antonio Carreño
del año
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1853, es en
ese momento
que empiezan
a estallar imagines,
sonidos, que
producen los
contrapuesto
entre lo que
se debe ser
y lo que se
es.
La acción
de limpiarse
las orejas se
convierte en
una sesión
de tortura,
el caminar por
la calle, una
lucha por el
poder, el comer
en un acto mecánico
y desquiciante.
La censura,
el observar
todo y no hacer
nada, hacer
notorio el error
del otro están
presentes y
al decir verdad
este espejo
incomoda.
No se puede
destacar un
actor. Todos
los integrantes
del grupo realizan
trabajos de
una gran minuciosidad
y transmiten
su compromiso
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con
la propuesta. Lo
mismo
ocurre con los rubros
técnicos, escenografía,
luces, vestuario. Y
este es el gran merito
del director Ciro Zorzoli
que las actuaciones
y los rubros técnicos
están direccionados
hacia una idea clara
y todos pusieron lo
mejor de si mismos.
ARS higiénica
un espectáculo
sensorial y espiritual
poco frecuente.
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