“No
me dejes así”,
es una obra que
ideó y
dirigió
Enrique Federman,
cuyo texto es
una creación
colectiva en colaboración
autoral con Mauricio
Kartun.
Cuatro personas:
ella, el del bolso,
el de traje y
el otro, amigos
entre si, se encuentran
en un lugar. Se
los ve tristes,
afligidos, compungidos.
El motivo: nunca
quedará
muy claro. Tal
vez un quinto
amigo se haya
muerto o esté
a punto de fallecer.
Lo cierto es que
este encuentro
sirve como disparador
para que estas
cuatro personas
muestren y desarrollen
sus manías,
sus fobias, sus
recelos, sus enconos
personales, se
seduzcan y se
rechacen.
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NO
ME DEJES ASÍ |
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Todos
los comportamientos
que cualquier
persona puede
desarrollar
en un velatorio
o en una sala
de espera de
un centro asistencial,
son expuestos
en forma tan
exageradamente
minuciosa que
provocan risa.
El hablar bajo,
el invitar al
más angustiado
a salir a tomar
algo, el contarse
cosas sin sentido,
el recordar
buenos momentos,
el revelar verdades
antes calladas
se transforman
en deliciosos
momentos humorísticos.
Los personajes
nunca abandonan
su estado de
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angustia y agobio,
ni aun en los
momentos más
hilarantes de
la obra, que
no son pocos.
Cuatro estupendísimos
actores son
los que le dan
vida a este
cuarteto, transido
por el dolor,
que no paran
de crear a veces
con mínimos
gestos, otros
con estallidos
violentos, situaciones
de una gran
resolución
artística.
Tres sillas,
una luz única
y fría,
son los acertados
elementos escenograficos
y lumínicos,
para que nada
distraiga lo
que verdaderamente
se debe ver:
el comportamiento
ridículo
de las personas
ante cierto
tipo de situaciones
trágicas.
Obra fina y
exquisita con
cuatro actuaciones
de alto nivel.
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