La
obra “El
despojamiento”
de Griselda Gambado,
encuentra en esta
puesta, dirigida
por Virginia Lombardo,
una visión
original.
La didascalias
– acotaciones
del autor en un
texto teatral-
son dichas, impersonalmente,
por el personaje
que va despojando
de sus pertenencias
a la desdichada
mujer.
Esta vuelta de
tuerca imprime
dinámica
a la obra y pone
el foco en la
imposibilidad
de escapar a un
destino ya prefijado.
Todo lo que sienta,
haga o diga la
mujer ya esta
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EL DESPOJAMIENTO
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marcado
y establecido,
agregando patetismo
a la ya absurda
situación.
La obra toca
temas recurrentes
dentro de la
dramaturgia
de Griselda
Gambado: los
débiles
frente al poder,
la dignidad
como último
refugio, el
avasallamiento
de los derechos,
lo inexplicable
y ridículo
como hechos
normales.
Es buena la
actuación
de Susana Di
Gerónimo.
Su trabajo se
va asentando
a medida que
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avanza la obra.
Federico Howard
imprime en su
actuación
la cuota de
cinismo y imperturbabilidad,
cómo
contrapeso justo,
a la insegura
y vulnerable
mujer.
Un ámbito
de paredes blancas,
iluminado por
tubos fluorescentes,
con una gran
silla de madera,
otra silla más
pequeña
y una mesita
ratona, es el
ascético
lugar donde
se consuma este
despojamiento.
“El despojamiento”
es una obra
que agudiza,
mediante su
puesta, los
ya profundos
temas que aborda
su autora.
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