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Editorial Nº 29

DE PRONTO ... ¡UN TEATRO!
 

Cuando reporteamos a Guillermo Ghio, integrante del grupo Humoris Dramatis, nos decía que el grupo ya necesitaba su espacio propio.
Walter Velásquez, director y dramaturgo, nos transmitió su sensación de felicidad al ir descubriendo un teatro a medida que sacaba trastos viejos y mugre de una carpintería.
Berta Goldenberg nos cuenta, en el reportaje de este número de CRÍTICA TEATRAL, como transformaron el garaje de una empresa de transportes en el bello teatro Anfitrión.
Es inherente a los grupos de teatro independiente la necesidad de tener su propio lugar de creación y expresión.
Es de destacar y reconocer, tal el caso de los teatros Absurdo Palermo y de Anfitrión, cómo se pone en funcionamiento la imaginación, la decisión y el trabajo arduo de los grupos para convertir el ámbito más insospechado en un teatro.
Casas refaccionadas, galpones, fábricas, etc., pueden servir para crear un teatro, que como si esto fuese poco, también hacen exposiciones de pinturas y recitales de música.
Por eso, si la casona vieja de al lado de su casa, un día, de pronto, rejuvenece con una mano de pintura y se escuchan voces y música, no se asuste, no son fantasmas, es un teatro.


CRÍTICA TEATRAL
 

 

 
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