Ud.Se encuentra en reportaje.
   
   
Reportaje


SANDRA MONTEAGUDO

Sandra Monteagudo es integrante del Grupo “Humo Negro” de San Martín de los Andes, grupo cofundador, junto con otros de la región, del “Festival Estival de San Martín de los Andes”. La entrevistamos en el espacio “Las nobles bestias” de Temperley, en ocasión de las funciones que presentaron en esa sala de la obra “Presentes ausentes” y porque estuvo en Buenos Aires viendo espectáculos de la Fiesta Nacional, con miras a la preparación de la 8 edición del “Festival Estival”

lCT. ¿Cómo se fue conformando Humo Negro?
SM. Está conformado por seis personas. Todos elegimos vivir en San Martín de los Ándes. Veníamos de distintas experiencias de trabajo previas y nos juntamos en San Martín de los Andes para realizar un primer proyecto que fue el de poner en escena la obra de Bernardo Cappa “Pradera en Flor”. En esta obra actuaron Daniel Migliori y María Luisa Peña y me invitaron a dirigirla. Con esta obra nos fue muy bien. Llegamos a la Fiesta Nacional del Teatro del ’99 en la Ciudad de Córdoba. Esa Fiesta fue muy importante porque conocimos a otros grupos de la región y decidimos crear el Festival Estival, del que hicimos las primera edición en el 2000.
Luego se incorporaron Diego Piterman y Jorgelina Balsa. Con ellos hicimos “Beber sal”, con la que nos fuimos de gira. “Beber sal” fue una muy linda obra y una muy linda experiencia.
La sexta integrante de Humo Negro es Claudia Lauschter, una compañera actriz con la que estoy haciendo un espectáculo para niños, sobre los derechos de los chicos, la obra se llama “Las tareas según Natachas”. Con esta obra apuntamos a llevar la temática de los derechos del niño a las comunidades rurales, para lo que tenemos programadas giras y funciones en escuela rurales.


Humo Negro nace, se sostiene y crece a partir de propuestas artísticas concretas que van sumando gente y lo que nos reúne a todos es el Festival.
El Festival ya cumplió siete ediciones consecutivas. Hubo cambios de presidentes, gobernadores, intendentes y remarco esto porque nos financian fuentes nacionales, provinciales y municipales. El aporte nacional viene por parte del Instituto Nacional del Teatro (INT), el problema se presenta con los medios que provienen de provincia y municipalidad; son cuestiones políticas y es necesario que cada año “compren” el evento y que confíen en nosotros. Para este año ya estamos proyectando el Festival, con muchas ganas de hacerlo y con la intención de crecer. Será binacional, en el sentido de que las compañías que actúen en San Martín de los Andes puedan cruzarse a Chile y hacer funciones en Valdivia, Ozorno y Puerto Mont, ciudades que están a la misma latitud que la nuestra.
Tenemos un convenio con el INT en el que éste se comprometió a hacer del Festival un proyecto de cogestión, esto mejora claramente el presupuesto.
CT. ¿Humo Negro tiene su propio espacio?
SM. No porque San Martín de los Andes es un pueblo turístico muy pequeño y los inmuebles son carísimo, por lo tanto es imposible de sostener un espacio propio y alquilar también es imposible por cuestión de costos. Nosotros trabajamos en un teatro municipal pequeño. Hay otra sala, que pertenece a una cooperativa telefónica, pero le da prioridad al cine por imposición de las distribuidoras. El espectáculos “Presentes ausentes” lo estrenamos en un hotel y funcionó muy bien. Es más realizable buscar espacios alternativos para poder llevar a delante nuestra actividad que tener un espacio propio.
CT: ¿Cómo surge la idea de organizar el Festival?

SM. A San Martín de los Andes no llega el teatro, no van grupos. Por eso la importancia de las Fiestas Nacionales. En la del año 1999 nos encontramos con el grupo de Río Negro “Teatro de las dos lunas”, que estaba presentando una obra bellísima; estaba otro grupo de Villa la Angostura. Nos juntamos los tres grupos y llamamos a Jorge Onofre de Neuquen.
Estos cuatro grupos hicimos el primer Festival. Eran ocho obras en total y fueron cuatro días muy lindos y con esa misma gente empezamos a pensar el segundo Festival y abrimos la convocatoria y nos llegó mucho material. En el tercero ya se hablaba del Festival fuera de la frontera de la región. Al cuarto vino Tato Pavlovsky, que para nosotros fue muy importante. Presentó dos obras y dio un seminario. En las distintas ediciones estuvieron: Pompeyo Audivert, Paco Giménez, María José Goldín, etc. A partir del tercero incorporamos talleres de formación: actuación, títeres, circo, dramaturgia. Estos talleres fueron creciendo junto al Festival.


CT. ¿Qué público asiste al Festival?
SM. Es el que vive en San Martín y el turista, que va por las montañas y el lago, pero el que coincide con el Festival, participa también. Además, siempre programamos eventos al aire libre, que es donde la gente se reúne. A los espectáculos de la plaza han llegado a ir dos mil persona. Y eso es muy bueno porque esas dos mil personas no hubiesen ido al teatro, y sin embargo pueden ver muy buen teatro porque se programó al aire libre. La gente de San Martín pregunta por el Festival y lo espera. Cada año se afianza más.
En la séptima edición se vio por primera vez un espectáculo de video-danza y para este año queremos hacer intervenciones urbanas. Para ello convocamos a directores y compañías para que puedan fantasear un espectáculo de ese tipo relacionado con el paisaje del lugar.
CT. ¿Cómo es el panorama teatral en Neuquen?
SM. En Neuquen hay un primer bloque que está conformado por grupos profesionales que realizan obras y dan clases. Hay otro bloque que se trata de un teatro más aficionado que todos los años hacen obras, pero no tienen la intención de vivir del teatro. La actividad se centra en la Ciudad de Neuquen, que es donde más gente vive. Pero hay actividad en Villa la Angostura, en Junín de los Andes, en San Martín, en Zapala. En todas esas ciudades hay grupos que tienen continuidad. En toda la provincia de Neuquen hay alrededor de 20 a 25 grupos independientes de teatro.
CT. ¿Cómo llega “Presentes ausentes” hasta Temperley?
SM. Vinimos a Buenos Aires, a la Fiesta Nacional, a ver obras y nos gestionaron para hacer funciones acá. Nos contrataron para tres funciones y tuvimos que hacer una cuarta porque se agotaron las entradas y agregamos una trasnoche.
CT. ¿Cómo se las ingenian seis personas para abarcar tanta actividad?
SM. Estando cada uno en lo que tiene ganas de estar. Yo estoy en muchas cosas, otros sólo en el Festival, y otros que sólo están en las obras para niños y no participan de las otras cosas.

 


CT. ¿Por qué el grupo se llama Humo Negro?
SM. Empezamos a tirar palabras y apareció una imagen. En la Patagonia, muchos nombres se refieren a cosas del lugar. Y hay una imagen típica que es la de las casas con hogar a leña. Nosotros imaginamos ser los desperdicios, es decir, el humo negro de las chimeneas.


 

 
©2005 Critica teatral todos los derechos reservados