ABSURDO DE PELÍCULA
“Lombrices”
es una obra
escrita por
Pablo Albarello
y dirigida por
Eduardo Calvo.
Trata sobre dos mujeres ancianas que están encerradas –por propia voluntad- en un departamento, el único contacto que tienen con el exterior es la televisión y las películas que ven para aprender a asesinar y así, matarse mutuamente. El edificio en el que viven se está prendiendo fuego y ellas ni se enteran. Siguen su vida como si nada ocurriera, a pesar de lo que sucede afuera y de que una de ellas le confiesa a la otra que está enamorada de su marido –muerto- pero que su fantasma las visitas. Y comen cantidades de Rhodesias, todo el tiempo.
A estas los “dulces ancianitas” las interpretan las actrices Karen Koch y Gabriela Granda, en muy buenos trabajos y una excelente resolución de los personajes.
En el espacio escénico tiene preponderancia la estructura que demarca la sala de la casa de una de las viejecitas, pero también está muy bien utilizado todo el entorno, en cuanto que, en reiteradas ocasiones, se ve o se escucha trabajar a los bomberos.
Es muy importante en esta puesta tanto los efectos sonoros como de luces y están resueltos de manera adecuada y con originalidad.
“Lombrices” es una obra de humor negro, negrísimo. Un género difícil por sus sutilezas y que aquí se logra plasmar con soltura y calidad artística, tanto por el trabajo de las actrices como por la mirada del director.